
La formidable operación de concentración del poder que llevaron a cabo, con éxito parcial, los gobernadores Romero y Urtubey fue acompañada en casi todos los momentos por un rígido cerrojo informativo y reforzada por una presión -poco visible pero tan efectiva como inadmisible- sobre el derecho a la libertad de expresión, auténtico pilar de la democracia republicana.
Las particulares circunstancias políticas que ha vivido Salta durante las dos últimas décadas nos han convertido, casi sin nosotros pretenderlo, en un punto de referencia de la opinión libre. Aunque no compartimos del todo la etiqueta, algunos consideran incluso que Iruya.com es un baluarte de la resistencia a la opresión.
A partir de 2007 -es decir, diez años después de nuestro temprano lanzamiento- comenzaron a proliferar en Salta diferentes experimentos de comunicación digital basados en web, que en algún momento llegaron a ser cuantitativamente importantes, pero de los cuales hoy sobreviven cuatro o cinco, con muy diferente nivel de calidad, de penetración y de credibilidad.
Salvo muy contadas excepciones, los nuevos medios digitales de Salta -muchos de ellos creados y mantenidos por el poder político de turno, pero con dinero de todos los salteños- se dieron a la tarea de «construir un relato» a la medida de los intereses de los poderosos gobernantes.
Durante el mismo tiempo hemos visto cómo surgían en Salta gurúes y especialistas en la misma comunicación digital a la que llegaron con diez años de retraso y a la que tan poca calidad aportaron con sus medios dóciles al dictado de la política.
Pero el paso del tiempo ha demostrado que la conexión de los medios de comunicación con el poder es tan dañina para la credibilidad de estos medios como lo son las fake news.
Y no solo eso, pues si miramos el fenómeno desde el lado opuesto comprobaremos que la cercanía de los medios de comunicación con las estructuras de poder, fronteriza con la complicidad, degrada la política, enerva sus soluciones y les resta eficacia.
Por eso es que al celebrar nuestros 23 años celebramos también un ejercicio continuado de la libertad y del respeto hacia formas diferentes de ver y de contar la realidad que vivimos.
Los dos, libertad y respeto, nos ponen a prueba todos los días, ya que la opinión libre se encuentra hoy amenazada en todo el mundo y el respeto hacia el diferente es una actitud cada vez más difícil de sostener frente a personas y grupos que desprecian abiertamente los valores que sostienen la comunicación humana en libertad y se empeñan en fomentar el odio y la intolerancia.
Un año más puede ser un aniversario cualquiera, pero sin dudas no lo es este, porque Iruya.com no solo deja atrás su adolescencia sino que, con la misma fuerza con la que irrumpió en el ciberespacio global en 1997, y con una ilusión renovada, asiste, otra vez, al amanecer de un tiempo nuevo, en el que nos esperan nuevos desafíos y nuevas conquistas.
Gracias a todos los que nos leen a diario, y a los que comprenden, valoran y apoyan nuestro esfuerzo de tantos años.
1 de febrero de 2020
La Directora