Automotor, automotora, automotriz y cómo escribimos mal lo que debemos escribir bien

  • Con la edad, algunas personas desarrollan escrúpulos o reparos de poquísima importancia en relación con las palabras que lee o escucha cada día. Para cada persona el idioma es un universo particular, y más de uno cree que ese cosmos, cada vez más desorganizado, debería estar regido por algunas reglas.
  • Laberintos de la lengua

En mi caso, cuando los años ya comienzan a pesar, así en las articulaciones como en el cerebro, se me ha atravesado de una forma particularmente desagradable la palabra «automotriz»; pero solo cuando en algunos artículos de prensa se la utiliza incorrectamente, pues hay que reconocer que como palabra culta que es, «automotriz» tiene un uso correcto que, además, es muy elegante.


Tengo que admitir que las palabras terminadas en -triz son una rareza de nuestro idioma, como no lo son por ejemplo en el italiano y en el francés, en donde las terminaciones -trice y -drice son bastante más frecuentes.

Dice la Real Academia de la Lengua Española que en algunos casos, el femenino de algunos sustantivos acabados en -dor y -tor presenta la terminación culta -triz, que proviene del latín -trix, -tricis. Estas palabras (actriz, emperatriz, meretriz, institutriz, directriz, etc.) llegan al castellano directamente de femeninos latinos formados con este sufijo, con independencia de que en el castellano no haya formas masculinas para palabras como meretriz o institutriz, por ejemplo.

Sin embargo, la mayoría de las palabras de nuestro idioma que terminan en -dor y -tor forman su femenino simplemente con el agregado de una a, como le gusta a mucha gente últimamente, especialmente a la señora vicepresidentA. Así sucede, por ejemplo, con palabras como profesor, director, pintor o embajador.

La razón por la cual en idioma español el femenino de embajador es embajadora y en francés e italiano es ambassadrice y ambasciatrice, respectivamente, es bastante desconocida.

Solo cabe pensar que los femeninos terminados en -triz son algo así como restos de una estadio anterior de nuestra lengua y que la evolución del idioma no ha podido (aún) con ellos.

Lo que sucede con «automotriz» es bastante particular, puesto que para el mismo sustantivo «automotor» las normas autorizan la utilización indistinta de femeninos terminados en -a («automotora») y en -triz («automotriz»). Así lo establece claramente el DLE.

Entre «automotora» y «automotriz» (así como entre «motora» y «motriz») no existe sin embargo la misma relación que entre «directora» y «directriz», puesto que en el caso de esta última palabra se ha producido una especialización semántica, que permite hablar de significados diferentes entre el masculino y su femenino. Así pues, una directora es una mujer que está al frente de una institución, una empresa, etc; una directriz, en cambio, es una norma, una instrucción o una indicación.

Pero lo que se olvida a menudo cuando se emplea la palabra «automotriz» en las noticias es que se trata de una palabra en femenino.

Veamos primero lo que sucede con el adjetivo «motriz».

Son incorrectas las expresiones «impulso motriz» o «desarrollo psicomotriz», simplemente porque tanto «impulso» como «desarrollo» son sustantivos masculinos y, por tanto, sus adjetivos tienen que ser también masculinos. Las formas correctas que se corresponden con los anteriores ejemplos son «impulso motor» o «desarrollo psicomotor».

En cambio, si utilizamos «motriz» con sustantivos femeninos como «capacidad» o «deficiencia», no incurrimos en ningún error.

En lo que respecta al uso de «automotriz», cuando se hace referencia a la industria, si bien la expresión «industria automotriz» es correcta, el Diccionario prefiere «industria automotora», aunque para evitar problemas siempre es preferible escribir «industria del automóvil», que es una expresión simple e inequívoca.

Ahora lo que no está bien, por las razones de concordancia de género que ya hemos visto, es hablar de «régimen automotriz», «impuesto automotriz», «accidente automotriz», «lubricante automotriz», «sistema automotriz», «parque automotriz» o «seguro automotriz». Todos los sustantivos masculinos deben usar -en caso de ser necesarios- el adjetivo «automotor».

Por esto, entre otras razones, es absurdo que exista en el Estado una oficina con el título Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor. El sustantivo «propiedad» es femenino y por tanto, o bien falta la contracción «del» entre «propiedad» y «automotor», o bien se debió incluir en el título la palabra «automotriz» (o «automotora») en reemplazo de «automotor».