¿Transición o traspaso de poderes? En el buen uso de las palabras se esconde el secreto del buen gobierno

  • En las últimas horas, una importante mayoría de medios de comunicación se ha hecho eco de la noticia de que el actual Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, ha dado instrucciones a sus ministros y colaboradores para «iniciar la tarea de transición».
  • Un profesor en apuros

Pero el futuro profesor invitado de la Universidad Loyola Andalucía de Sevilla, a quien por lo que se ve le faltan algunas lecturas fundamentales de su disciplina, denomina con el nombre de «transición» a lo que, en condiciones de absoluta normalidad como las actuales, solo se puede denominar con los nombres de «sucesión» o de «traspaso de poderes».


Un profesor de Derecho Constitucional, como Urtubey, no puede ignorar que el de «transición» es un concepto fundamental de la ciencia política contemporánea y que su uso preciso no solo es un homenaje a quienes contribuyeron a formularlo sino una necesidad de la ciencia que él dice cultivar en sus ratos libres.

En el terreno de la ciencia se habla de transición política en sentido genérico cuando estamos en frente de un proceso de radical transformación de las reglas y de los mecanismos de la participación y de la competencia política, ya sea desde un régimen democrático hacia el autoritarismo, o desde este hacia la democracia.

En sentido más restringido, el concepto se aplica al paso desde un régimen autoritario hacia uno poliárquico (Robert Dahl).

Es decir, que no estamos frente a una transición política en el más propio sentido de la expresión cuando un Gobernador deja su cargo para dar paso a quien ha ganado las elecciones convocadas para reemplazarlo, pues aunque pueda haber (y esto en Salta es sumamente dudoso) un cambio de régimen político o económico, las transiciones exigen la sustitución más o menos radical de los valores, normas, reglas de juego e instituciones asociadas.

Nada de esto se producirá en Salta, en donde se espera un cambio de gobierno tranquilo.