
El titular de un conocido diario de Salta sobre una condena por abuso sexual podría explicar, de una sola tacada, dos graves problemas sociales.
Uno, el bajo rendimiento escolar en matemáticas y la pobre capacidad de cálculo de nuestros estudiantes, que al parecer, antes que abrir el libro de la materia correspondiente prefieren darse una vuelta por los kioscos a ver la portada de los diarios.
Dos, las particularidades del sistema penal salteño en lo que se refiere al cómputo de las condenas, que bien podría poner de manifiesto que algunas sentencias se ejecutan según la cara del cliente y el humor del magistrado de turno.
Lo cierto es que ocho años y medio no es igual a 8,6, sino a 8,5. El error numérico (apenas un décimo) puede parecer mínimo hablando en plata, pero en realidad es enorme y escandaloso. Mucho más si se tiene en cuenta que a este periódico lo leen también los niños que están aprendiendo sus primeros números.
Por razones que el diario en cuestión debería explicar a sus lectores (y de paso también al gobierno o a la Academia Sueca), el sistema de numeración posicional en el que las cantidades se representan utilizando como base aritmética las potencias del número diez, ha pasado súbitamente a ser de base doce.
Quizá mañana nos enteremos que el condenado, que ingresó en prisión a las nueve y media lo hizo en realidad a las 9 con 50. En tal caso, esos veinte minutos de diferencia le servirán para descontarse de la absurda condena suplementaria que le ha impuesto, no ya el juez, sino el diario.
