
El Diccionario de la Lengua Española considera que las palabras «proteccionismo» y «proteccionista» petenecen exclusivamente al dominio de la Economía.
En este sentido, el sustantivo «proteccionismo» sirve para llamar, por un lado, a aquella política económica que dificulta la entrada en un país de productos extranjeros que compiten con los nacionales y, por el otro, a la doctrina económica que fundamenta tal política.
Por tanto, «proteccionista» es todo aquello relativo o perteneciente al «proteccionismo» (sea como política o sea como doctrina) y también es la palabra que se usa para llamar a los partidarios de ambas cosas.
Evidentemente, la palabra no contempla la posibilidad de que se aplique a otras «protecciones» que no sean estas de las que hablamos, incluida especialmente la protección de los animales.
Quienes se dedican a esta última actividad no tienen un nombre único: se les llama generalmente «protectores de animales», tanto por la actividad que realizan como por pertenecer a grupos o asociaciones que se llaman «protectoras de animales».
Referirse a estas personas con el nombre de «proteccionistas» es, pues, un error evidente, que debe ser corregido y, en la medida de lo posible, evitado, a fin de utilizar para cada situación, cada sujeto y cada acción el nombre más adecuado y específico que sea posible.