Si nos fijamos con cierto detenimiento, las redes sociales «arden» varias veces por día. Si contásemos las veces que se «incendian» en una misma jornada, tendríamos que concluir que las redes sociales son más propensas a prenderse fuego que las mueblerías y las colchonerías de la calle Pellegrini de Salta. A veces los incendios son muy estúpidos, como el que produjo un tuit de la Ministra de Seguridad del gobierno federal, señora Patricia Bullrich, que escribió: Salta. Trasladaban cocaína por un paso no habilitado. Los detuvimos y evitamos que la droga ingrese a nuestro país #ArgentinaSinNarcotráfico.
Los salteñófilos y salteñóglotas saltaron hasta el techo, pero si nos atenemos a la redacción del post, la única incorrección que hallamos es la falta del punto final después de la palabra «país».
Preguntas que hay que formularse
¿Salta es el nombre de una ciudad o también lo es de una Provincia? Si la ministra reporta una noticia desde Salta, puede hacerlo desde su capital (que no se encuentra en un área de frontera), o desde cualquier punto de la frontera. Esos lugares también son «Salta», a todos los efectos, incluidos los informativos.¿Hay pasos no habilitados en la frontera? Obviamente, la ministra no habla de pasos habilitados para la droga, porque para este propósito todos los pasos están inhabilitados. Habla simplemente de un «paso no habilitado» porque los países concernidos no lo consideran un paso legal, y todo tráfico de personas o de mercancías por estos lugares es, en principio, ilegal, en la medida en que elude los controles fronterizos y aduaneros.
La ministra ha aludido al carácter de «no habilitado» del paso, para poner de relieve la dificultad de la operación policial, ya que se supone que es más fácil interceptar los cargamentos de droga cuando estos intentan ser filtrados por los pasos habilitados, en donde hay escáneres, perros olfateadores y un sinfín de elementos de detección.
La afirmación de que la detención de los «pasadores» evitó que la droga entrara en el país, es correcta. Digamos que irreprochable. En ningún caso se infiere que una frase de semejante tenor signifique que Salta no está «en el país»; es decir, que se encuentre en un país extranjero.
El asunto es muy sencillo de enfocar si tenemos en cuenta de que -salvo que se trate de una persecución- la autoridad nacional argentina que desee evitar el ingreso de droga al país solo puede practicar detenciones en territorio argentino. En este caso, lo ha hecho en la Provincia de Salta. No podría haberlo hecho ni en Bolivia ni en Paraguay, países en donde no tiene jurisdicción ni autoridad.
Pongamos por caso de que los traficantes hayan traspuesto 25 centímetros la frontera hacia nuestra Provincia (los suficientes para poner un pie en territorio nacional), el hecho delictivo se consuma, a todas luces, en Salta (no en Bolivia) y la actuación de la autoridad impide que la droga ingrese al territorio nacional. Nadie puede decir en ese caso que la droga ingresó 25 centímetros a territorio nacional. Sería una ridiculez.
Cuando la ministra habla de «ingreso» de la droga, no lo hace en términos geográficos sino de mercado. La droga incautada a pocos pasos de la frontera no ha conseguido llegar al mercado nacional. Eso es suficiente para expresarse como lo ha hecho.
Si alguien te deja una tarta de manzanas envenenada en el alféizar de tu ventana y viene el vecino y la retira, el hecho se produce en tu casa (en tu propiedad), pero el vecino habrá evitado que el veneno ingrese a tu vivienda.
Tal vez la ministra Bullrich no sea Borges o Bioy Casares, pero encontrarle errores geográficos o jurídicos a su tuit es buscarle una quinta pata al gato.
Si por esto se incendian las redes sociales, mejor dedicarse a echar baldazos de agua tibia a las mueblerías de la calle Pellegrini que arden con un poco más de seriedad y contundencia que estas redes que tienen la piel tan fina.
