'Los que estamos dentro del Estado'

  • La confusión entre Estado y Gobierno (o la de Municipio y Municipalidad) puede dar lugar no solo a equívocos sino a consecuencias catastróficas para la libertad de los ciudadanos. Es mejor distinguir las esferas propias de cada uno.
  • Confusión terminológica
La frase ha sido pronunciada al Intendente Municipal de Salta, Gustavo Sáenz, uno de los principales y más preparados políticos de Salta.

Lamentablemente, el señor Sáenz se ha plegado de un modo quizá irreflexivo al lenguaje político en boga que tiende a identificar incorrectamente al Estado con el gobierno.

La distinción es antiquísima pero sus consecuencias son muy actuales. Confundir entre uno y otro puede acarrear catastróficas consecuencias.

Un político que gobierna, desde luego que está «dentro del Estado», pero no lo está ni más ni menos que cualquier ciudadano sin responsabilidades de gobierno. Sencillamente porque del Estado formamos parte todos: gobernantes y gobernados.

El gobierno ejerce la dirección política del Estado pero no se identifica con él. Los servicios llamados «estatales» reciben este nombre por ser su titularidad pública. A todos estos servicios -a pesar de su nombre- los gestiona el gobierno.

Una frase como la pronunciada por el Intendente da a entender que del Estado se entra y se sale según cuál sea el humor personal o el popular. Pero el Estado es una continuidad, virtualmente irrompible, salvo en la filosofía de Marx, que lo considera un instrumento de opresión de las clases obreras y un sujeto abocado a su extinción.

Pero hasta tanto la profecía se haga realidad -para lo que parece faltar bastante- el Estado nos incluye a todos, sin excepción. Otra cosa es que todos tengamos el mismo deseo de participar o la misma capacidad de influir sobre las decisiones de los gobiernos.

Por eso, si tuviésemos que aconsejar al señor Sáenz una forma de decir aproximadamente lo mismo sin caer en errores básicos de filosofía política, le propondríamos decir, sencillamente: «Los que tenemos la responsabilidad de gobernar...»

Y recuerde: El Estado no va a su barrio. Usted es el Estado; su barrio es el Estado. Los que van allí de vez en cuando son burócratas del gobierno, normalmente buscando votos, con la excusa de «llevar soluciones» a «la gente». Recuerde también que no le están haciendo ningún favor: Están obligados a hacerlo.