Se trata de una simple presunción, que se alimenta sin embargos de algunos datos de la realidad, como por ejemplo, las facilidades de que gozan los ciudadanos para denunciar a la Policía los crímenes cometidos contra los perros y los caballos, y las dificultades que enfrentan las mujeres a la hora de denunciar los hechos de violencia cuando son víctimas.
También del hecho, realmente peligroso, de que para levantar un caballo muerto de las calles las autoridades competentes toman más precauciones procesales que para levantar los cadáveres de dos jóvenes extranjeras violadas y salvajemente asesinadas.
Son indicios, vagos quizá, de que algo muy raro está pasado entre las mujeres y los animales, que parecen ocupar en Salta el mismo escalón en las preocupaciones informativas.
La foto que se encuentra en la parte superior (captura de pantalla de la portada digital del diario El Tribuno) puede ser una infeliz coincidencia, pero es real: una foto muestra a un perro muerto con la cabeza pixelada, y la otra (colocada exactamente abajo de la anterior) muestra una mujer con el rostro deformado, pero con sus ojos también pixelados.
Para terminar de cuadrar la escena, en una de las fotos de la columna derecha, una mujer aparece sosteniendo una pancarta que denuncia la violencia criminal contra las mujeres. Una coincidencia sarcástica.
Mujeres y perros, perros y mujeres.
O los animales han ganado mucho en estos últimos tiempos, gracias a las políticas de «inclusión» del gobernador Urtubey, o es que el ser humano (especialmente las hembras) está perdiendo una batalla que hasta hace unos pocos meses muchas féminas creían ganada.