El documental ignorado por los medios de Salta, ahora es noticia por su supresión

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Desde que el pasado día 5 de febrero se diera a conocer en Salta la noticia de la publicación en una conocida plataforma de vídeos de la versión subtitulada del documental emitido originalmente por la televisión francesa a comienzos de noviembre pasado, una sólida mayoría de medios de comunicación de Salta -todos ellos tocados oportunamente por la varita mágica del poder- ignoraron sistemáticamente la existencia de esta pieza audiovisual, cuyo interés para Salta, los salteños y sus instituciones es indudable.

Los medios a los que nos referimos, sin dar ninguna explicación, se plegaron a una operación de cerrojo informativo, por razones que hasta el momento solo ellos conocen.

Ahora, una vez que el citado documental ha sido retirado temporalmente por sus productores, se ha conocido la noticia de que una jueza de Salta ha dirigido una «orden» a Google para que, como empresa propietaria de YouTube, proceda a dar de baja, también con carácter cautelar, el mencionado vídeo. Dicha «orden», no obstante, no va a poder surtir efecto, al menos contra los autores de la cinta, después de que ellos mismos decidieran libremente, antes de cualquier intervención judicial, cerrar el vídeo a visitas públicas.

El caso es que tanto la decisión de la productora del vídeo como la de la magistrada que dispuso la inútil medida cautelar, han sido ampliamente ventiladas por los mismos medios que en su día se pusieron de acuerdo para negar a ultranza la existencia misma de este importante material.

Esta contraoperación informativa no ha reparado sin embargo en un pequeño detalle: al hablar con tanta insistencia del vídeo (que antes habían negado) y, en especial, al poner de relieve las circunstancias que rodearon su retiro de la plataforma original que lo había publicado (la presunta lesión del derecho al honor de un personaje público), están consiguiendo el resultado adverso: es decir, están multiplicando de forma exponencial el interés por conocer el contenido de este vídeo.

Si del vídeo original se podía inferir una lesión al honor de determinada persona (algo extremadamente improbable), esta difusión incontrolada a la que estamos asistiendo ahora confirma el gravísimo error en que ha incurrido la persona que se ha dado públicamente por aludida.

Por estas horas, la cinta en cuestión, incluidos los subtítulos, es fácilmente localizable en otras plataformas y en otros soportes, sin contar con una cantidad difícilmente estimable de usuarios que podrían tenerlo en sus dispositivos locales de almacenamiento, para su uso particular.