El escritor Mempo Giardinelli califica a Urtubey de 'inmoral'

Los ecos de la desafortunada presentación efectuada la semana pasada por Urtubey en una universidad ultraconservadora de Mar del Plata para promocionar el voto electrónico han tenido un inesperado refuerzo tras la publicación en el diario Página 12 de la opinión del escritor chaqueño Mempo Giardinelli.

En un artículo titulado «La cuestión de la tierra», Giardinelli arremete contra el Gobernador salteño con términos que no dejan lugar para el equívoco.

En las primeras líneas del escrito se puede leer lo siguiente: «Viendo a la tilinguería nacional –periodística y política– celebrar el viaje del Presidente y su familia al Vaticano, a la par que el inmoral gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, utiliza a un joven con síndrome de Down para promocionar el voto electrónico que le patrocina una compañía privada de software, es obvio que el hato de depredadores que padece la Argentina no se detiene» (el énfasis gráfico es nuestro).

Si bien el objeto del artículo es bastante diferente (reclamar un giro a la izquierda en materia de política agraria), el contundente encabezamiento sugiere que tanto el Presidente de la Nación, el gobernador Urtubey y la dirección de la CGT se erigen en obstáculos no solo para el viejo objetivo de «poner la tierra al servicio del pueblo» (priorizando la ocupación geopolítica del territorio, la soberanía nacional y la seguridad alimentaria de la población), sino también de la aspiración general de debatir sobre lo que el laureado escritor considera «los grandes temas nacionales».

Públicamente alineado con posiciones kirchneristas, en octubre de 2015, poco después de conocido el resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Giardinelli afirmó en mismo diario Página 12, lo siguiente: «Todo demócrata y pacifista convencido hace un culto del respeto al voto mayoritario, y éste es el caso. Pero todo resultado electoral es opinable y entonces a uno puede parecerle lamentable que tanta ciudadanía haya decidido votar en favor de lo que muchos juzgamos un “cambiemos” miserablemente mentiroso, que está cantado que significará un enorme retroceso en términos políticos, económicos, sociales, culturales, educativos, morales, de derechos humanos y de derechos civiles. Uno puede pensar también que muchos compatriotas votaron una vez más a los verdugos, los explotadores, los corruptos y los que embrutecen y engañan con música y globitos. Y se podrá debatir por qué lo hicieron, pero el hecho es que lo hicieron y hay que respetarlo. Porque el voto es el voto y es de canallas y fascistas deslegitimar la voluntad ciudadana».

La implacable censura que el escritor dirige al gobernador Urtubey, con independencia de sus consecuencias políticas, se centra en la valoración moral de la conducta de quien, sin haber recibido un encargo popular en tal sentido, utiliza su tiempo (un recurso que pertenece a los ciudadanos de Salta) para hacer propaganda del voto electrónico, echando mano para ello de técnicas de convicción que son por demás discutibles, como lo son todas aquellas que suponen la subordinación de la dignidad de una persona a los objetivos mercantiles de una empresa privada.