
Esta es la foto elegida por la Secretaría de Comunicación del gobierno provincial de Salta para resumir la solemnidad de los actos en honor del General Martín Miguel de Güemes. Una foto en la que el Gobernador de la Provincia, vestido con las ropas de Güemes, ocupa el centro de la escena, con la imagen tradicional del Monumento al fondo.
Después de ver esta irrespetuosa fotografía, no cabe la menor duda acerca de que el gobernador Urtubey viste ropas de gaucho y desfila a caballo -el protocolo no lo obliga a hacer ninguna de las dos cosas- porque tiene la secreta intención de que los ciudadanos le dirijan a él los honores que deberían rendirle a Güemes.
Esta imagen es la confirmación de que Salta no solamente es una Provincia en donde, bajo la fachada de una democracia pluralista, rige un personalismo descarado, sino también de que estamos en presencia de un personaje gravemente atacado de narcisismo.
Ni en sus mejores épocas de abuso del poder y de la imagen, el gobernador Romero llegó a rozar semejantes límites. Con todos y sus impresentables defectos, el anterior gobernador nunca llegó a experimentar una especie de transverberación de Güemes.
Es de esperar que dentro de unos meses, cuando se entronicen las sagradas imágenes del Milagro, Urtubey haga aparecer en la página oficial del gobierno una foto suya semidesnudo, con llagas en los costados y con gesto desfalleciente. No necesita los rayos de plata para parecerse al santo protector de los salteños, pues está convencido de que su imagen por sí sola desprende un halo de santidad, sea que ingrese al templo junto a soldados armados con fusiles de guerra, o de la mano de su novia.
Los salteños deberían denunciar este manifiesto abuso de la comunicación oficial y dejar claro que si alguien merece alguna reverencia este día tan especial, ese alguien es el General Güemes y no el gobernador Juan Manuel Urtubey.
