No puede con los bagayeros de Aguas Blancas pero quiere regular el comercio con los EEUU

  • El Gobernador de Salta termina parchando mal el conflicto con los bagayeros y acto seguido pretende hacernos creer que está capacitado para organizar el comercio mundial, acordando vaya a saber qué cosas con los Estados Unidos.
  • Comportamiento paradojal
El gobernador Urtubey tiene lo que viene siendo una idea «dual» del intercambio comercial entre los países. Por un lado una «real» representada por la nube de bagayeros y pasadores que infecta la frontera de Salta con Bolivia, y por el otro, una idea «utópica» que consiste en soñar con relaciones comerciales carnales con la primera potencia económica del mundo.

Hay que decir, desde el vamos, que no son dos mundos inconciliables. Pero sí se puede afirmar que quien se deja chantajear por los pequeños contrabandistas transfronterizos no es la persona más indicada para soñar con el comercio a gran escala con los Estados Unidos. Debería dejar esta última tarea -si es que de verdad la considera necesaria- en manos de una persona que entienda en el asunto.

A decir verdad, el Gobernador de Salta delira últimamente.

Forma parte de sus obligaciones pensar en el futuro, pero este sueño debe forzosamente dejar paso a la solución de los problemas del presente, que muchas veces se arrastran desde el pasado. Desde un pasado del que el mismo Gobernador es responsable, pues lleva dos largas décadas ocupando cargos públicos de cierta relevancia, y se podría decir que no ha acertado a hacer nada bien en ninguno.

Como escribió recientemente un opinador (salteño residente en el extranjero), Urtubey habla como si fuera el gobernador de Massachussets o el alcalde de Londres. Las miserias de Salta le resbalan. Prueba de ello es que es capaz de pasar de una mesa de bagayeros a una de aves rapaces norteamericanas, sin apenas cambiar de atuendo.

Alguien quiere mostrarlo a Urtubey como lo que no es.

Por naturaleza y abolengo, él está más vinculado con el bagayeo y los gomones, que con los grandes cargueros internacionales y los contenedores metálicos. Debería dedicarse a eso, y no pensar en darle una vuelta de campana al comercio internacional de gran escala, que se escapa un poco de su alcance mental.