
Por los nombres, podría tratarse de una cumbre de la tribu de los sioux, pero en realidad no es más que el encuentro, apenas casual, entre dos ministros del gobierno federal argentino con apellidos un poco particulares para estas tierras.
Hablamos de Bullrich (Toro rico) y Bergman (Hombre de la montaña) cuya particularidad reside en que no se llaman ni López ni García, pero que, dejando a un lado este intrascendente rasgo patronímico, son iguales a todos los demás ciudadanos de a pie.
A ambos funcionarios, Bullrich (Esteban) y Bergman (Sergio) se los espera hoy en Salta por diferentes motivos.
Quizá menos particular sea Bullrich, por el hecho de que en el gabinete nacional hay otra persona con el mismo apellido, pero con distintas responsabilidades.
Además, este apellido, de distinguida solera en el país, prácticamente no existe sino aquí mismo, ya que según el sitio web forebears.io, de los 1.649 Bullrich aproximados que hay en todo el mundo, unos 1.583 residen en la Argentina. El apellido ocupa el lugar 3.153 en el ranking nacional de apellidos.
No es de extrañar, por tanto, que con tanto Bullrichs en este país haya dos que sean ministros.
En el año 2006, para no irnos más lejos, el apellido más numeroso en la Argentina era Fernández. Cuatro de los cinco políticos más influyentes de aquellos años llevaban este apellido. Menos mal que para 2014 -y siempre según forebears.io- el apellido más numeroso era González.
Diferente, por supuesto, es el caso de Bergman, que ocupa el puesto 6.583 de los apellidos en la Argentina, ordenados en forma decreciente según su número. Es decir, que nos hallamos con un Bergman cada 55.000 argentinos, aproximadamente, pues en total su número no supera los 770.
Y no es poca cosa, ya que el Bergman del que hablamos ya era ministro (de su culto) antes de ser ministro de un gobierno formalmente laico.
El país que por lejos más Bergmans tiene es Estados Unidos, con 23.347. Mientras que el mismo apellido, con una «n» más al final (Bergmann) es mucho más numeroso en Alemania, en donde hay más 45.000 personas que portan este ilustre nombre de familia, que evoca linajes interminables en la parte más montañosa del país.
Si se produce finalmente el encuentro en Salta, el Hombre de la montaña tendrá ocasión de preguntarle a su colega Toro rico por los sueños truncos de Anna Frank, a manos de esa «dirigencia» intolerante que encabezaba en aquellas épocas el Hombre del Río Subterráneo (Hitler).