José Ibarra contra Uber: 'es el sistema de una empresa norteamericana'

El mismo día que Argentina sale del default, después de 14 años de autarquía financiera mezclada con patriotismo nacionalista, el sindicalista José Ibarra, de la Federación Nacional de Conductores de Salta, ha planteado abiertamente el rechazo a la aplicación Uber, alegando de que se trata de «una empresa norteamericana».

El robusto sindicalista guachipeño no ha explicado por qué razón McDonalds o Coca Cola, que también son norteamericanas, cuentan con la simpatía de los sindicatos locales y operan desde hace décadas en la Argentina, sin tener que enfrentar ciertas fobias vernáculas.

Una comunicación de prensa enviada a las redacciones ayer, da cuenta de una minicumbre macrista en Buenos Aires a la que asistieron el titular del Plan Belgrano, el odontólogo José Cano, el Intendente de Salta, Gustavo Sáenz, y los sindicalistas salteños Jorge Guaymás y José Ibarra.

Entre los temas tratados en esta reunión figura el de Uber, pero sobre la utilización de esta aplicación en la Argentina, la descalificación del señor Ibarra no ha sido del todo clara.

Luego de denostar a la teórica competencia de los taxis por su origen nacional, contradiciendo al presidente Macri y a sus esfuerzos por devolver a la Argentina a los circuitos de la economía mundial, Ibarra dijo algo poco comprensible: que Uber «no es aplicable en la Argentina» (las razones no las explicó) y que, por tanto, «intentará desgularizar (sic) el sistema».

Antes de eso, Ibarra dijo que iba a impedir que Uber funcione en la Argentina, lo que sumado a su promesa de desregularizar su sistema, viene a dar como resultado que lo que Ibarra y sus conductores planean -probablemente- es hackear a Uber para volverlo inútil y consagrar el monopolio del taxi en los desplazamientos privados de los ciudadanos.

Es improbable que Ibarra haya querido decir que su gremio pretende regular la actividad, para dejar fuera a Uber. Porque una eventual desregulación del sector -como la que se plantea en la Comunidad Autónoma de Madrid- permitiría la entrada de Uber a la competencia y dejaría a los taxistas al borde de la extinción.

O tal vez la estrategia de Ibarra consista en utilizar palabras poco entendibles para confundir a los directivos de Uber y hacerlos desistir de su intento de desembarcar, con su app, sus coches y sus choferes, en las calles de las ciudades argentinas.