Opinión


El gobierno tiene un plan, ya no se sabe qué letra

Imagen de la catástrofe de TartagalTodo es cuestión de tiempo y del tiempo. Nunca antes estuvimos tan relacionados con la naturaleza y dependimos tanto de ella. De su furia o de su indiferencia.

Las desgracias y los desgraciados se multiplican por todo el país. Pero estos habitantes, desesperados y resignados; no venían de un mundo ideal, de un estado de bienestar y ni siquiera de una vida normal. La presidente, presurosa llegó de la Madre Patria y se subió a otro avión y a un helicóptero y a una 4x4 y pisó el lodo de Tartagal, que difícilmente vuelva a pisar.

Está actitud ¿Vale? Claro que vale, sí no fue para la foto, para las cámaras o para octubre. ¿Sirve?, eso es más complejo, por lo pronto reconoció la pobreza extrema. Miró las humildes casitas y dijo: “con alud o sin alud, esto es una tapera”*. Pero en esa tapera viven todas esas mujeres (como ella) y niños; allí crecen, se educan, se enferman y luchan cada día.

Esos mismos pobres y desgraciados, la votaron (ellos mismos lo decían), confiaron en ella. Y no llevan un año así, llevan una vida. Y el gobierno anterior y el anterior y el anterior, tampoco se ocuparon, nunca fueron al barro; incluso el de Néstor su esposo.

El joven actual Gobernador en la última campaña, en formula con la Presidente, habló en sus discursos proselitistas del alud anterior (2006). De las obras que la administración de ese momento debía terminar (o realizar) y no hacía y de los que él si iba a hacer en su gestión. Por supuesto Tartagal no era el distrito más numeroso o importante de Salta; quizá por eso tampoco él las terminó.

Ahora también al recorrer la zona dice: “esto es un desastre… (Y aclara) … un desastre natural... inevitable”. Y realmente era inevitable o el desastre fue su gestión.

¿Qué tiene de natural el desmonte indiscriminado? ¿Sembrar soja en los cerros? ¿Desplazar a poblaciones, de flora, fauna y hasta a comunidades Aborígenes?

Pero no, para este gobierno y para sus antecesores, siempre tuvieron prioridad los hombres de negocios, esos que viven muy lejos de Salta y que están muy cerca del poder. Los salteños viven de lo que pueden y como pueden; “Salta la linda” es sólo para los turistas.

Los planes de viviendas del gobierno, son absolutamente clientelistas. Una anciana evacuada en el aula de una escuela decía:”…yo soy sola, no tengo familia, no tengo gente para llevar a votar y las casas se las dan a unos privilegiados amigos, a mi nadie me va a dar…”. Hasta tuvo que abandonar sola su casita y evacuarse por sus propios medios.

Podrán decir hasta el cansancio que: las obras estaban avanzadas en un 70%, que es un hecho fortuito de la naturaleza, que no era factible evitarlo, que la ayuda llegará de inmediato, que se giraron fondos para la reconstrucción de Tartagal y todo el arsenal de argumentos políticos que quieran dar.

La realidad sólo la va a marcar el tiempo. Sí antes que la gente era solamente humilde y con pocos recursos, no lo hicieron, es creíble que lo hagan ahora que se quedaron sin nada.

Hoy la gente que reclama sin carteles y banderas (por que estos son sinónimos de protesta rentada) y el periodismo que pisa la miseria, las desgracias y los problemas; no son opositores, ni oposición. Son perjudicados y mensajeros que muestran una de las tantas realidades terribles que tiene el país. Realidades que la sociedad esta harta, de que el gobierno no las reconozca.

No asumió la inseguridad y la gente no se siente segura ni en sus casas, no por sensación sino por que los delincuentes entran a ellas.

No reconoce la inflación, que hoy en plena recesión continúa subiendo. No reconoce la pobreza y el Indec, por primera vez en años, no dio el índice todavía. El que si dio, pero que resulta uno de los más inverosímiles, fue el número de la inflación de enero, que apenas alcanzo el 0.5% cuando tan sólo el servicio eléctrico tuvo subas de hasta el 1000%.

El NOA y el NEA, son las dos regiones más pobres del país. Ambas involucran a nueve provincias, a su vez al 20% de la población total. Y reciben tan sólo el 10% del PBI en su conjunto. Sí esto no es desigualdad, es una omisión imperdonable.

La Presidente, con la cara y el pelo mojados por la lluvia y la realidad de Tartagal. Sin maquillaje y pisando el barro dijo: “…cómo yo siempre digo, aunque ustedes (por la prensa) lo vean como un discurso, la re- distribución social y territorial no puede esperar más….no es momento para mezquindades y egoísmos…”.

Por eso cabe preguntarle ¿se lo estaba diciendo a si misma? ¿Estaría pensando en voz alta y replanteándose, lo que tendrían que haber hecho? Este año y poco de gobierno no cuenta, ya que su antecesor fue su esposo. Qué justificación encuentran cuando hace casi seis años que son gobierno, que distribución de la riqueza plantearon en esos años.

Cada vez que quieren presionar a algún sector, productivo, industrial o empresario, por medidas tributaria, económicas o ahora por las suspensiones y despidos de personal; usan el mismo argumento amenazante:…” muchos sectores tuvieron rentas extraordinarias durante los últimos cinco años… y ganaron mucha plata, tiene que tener responsabilidad”..

Y el gobierno ¿No? El Estado tuvo en ese mismo período que les reprocha a los empresarios (que no son todos buenos) las mayores recaudaciones, impositivas y tributarías de la historia. Sin contar que la mayoría de esos impuestos son totalmente distorsivos y atentan contra la producción.

Además de manejar importantes sumas del presupuesto a través de los superpoderes, de tener un parlamento con voto propio y de no tener ningún control de la gestión económica durante esos años.

¿Qué hicieron, que no hicieron por ejemplo: la red de gas natural en Salta? Que como dijo la Presidente es la principal productora del país y no tiene gas. ¿Por qué no terminaron las obras sobre Río Tartagal? ¿Por qué permitieron el desmonte y los cultivos perjudiciales para el ecosistema? Como dicen los especialistas.

Por que en el período de la más injusta Coparticipación Federal, con aberraciones en cuanto a partidas presupuestaría que reciben las provincias, en algunos casos inferiores al 30%, cuando hasta 1995 era del 45%. Por que no hicieron que los sectores y provincias más pobres (o empobrecidas) mejoraran su situación.

Como siempre todo es cuestión de tiempo, cuando la realidad vuelva a marcar: que nadie se va a ocupar de Tartagal, cuando el sector agrario haya cosechado millones de toneladas menos, cuando el sector ganadero haya bajado en varios millones el stock de animales. Y cuando el empleo y buena parte de la sociedad estén peor. Para muchos ya será tarde.

El gobierno tiene un Plan, ya no se sabe que letra. Pero si que pretende y no esta entre sus planes bajar o suspender las retenciones. De hacerlo se perdería el impuesto a todo lo que está guardado en los silos de las grandes exportadoras (no de los pequeños productores) paradójicamente los más beneficiados por el poder.

El gobierno tiene un plan y aunque no le pongan letra, tampoco está el quitar el IVA a los productos de la canasta básica. Como tampoco está transparentar la gestión, si no, no tratarían de poner un vocero de prensa en la AGN, para convertirla en otro Indec.

Por eso no se debería perder más tiempo vital y productivo, en un gobierno que si escucha (pocas veces) no oye y si mira no ve. Quizá fue valioso que visitará Tartagal la Presidente pero ese valor se perdió cuando cuestionó el por que de esa pobreza, cuando ellos fueron parte del por que durante los últimos cinco años.

El Gobierno tiene un plan y aunque ni ellos ni la sociedad le pongan una letra, de una cosa se puede estar seguros; que no tiene ninguna letra de las palabras: sentido y bien común.

Iruya.com da la bienvenida a estas páginas a Pablo Villaverde, periodista, escritor y blogger argentino, residente en Buenos Aires. Pablo -nativo de Bariloche- es autor de un sinnúmero de artículos de opinión, creador de páginas web de contenido y atesora una gran experiencia en campos tan variados como el turísmo, la hotelería, la gastronomía, el ski, el montañismo o el marketing.