No se trata de ser pesimistas sin fundamento, sino que no basta con ser optimistas si reparamos que el próximo 1 de enero no empieza más que un nuevo cómputo de una continuidad existencial que no guarda respeto por el mito del eterno retorno. Lo verdadero es que nosotros somos siempre los mismos y el mundo también lo es. La esperanza se va desvaneciendo a medida que se desvanecen uno a uno los días de enero, febrero y poco más.La esperanza negra de los EE.UU. tiene mucho que ver con esta ilusión casi mágica del cambio de año que se funda en una esperanza que le cuesta hacerse realidad. Que acaben las guerras, que desaparezca el hambre, que Al Gore siga haciendo negocio con su cruzada contra el cambio climático pese a que los inviernos terrenales son cada vez más fríos. Quién sabe estemos caminando rumbo a una nueva glaciación. El líder del cambio climático sigue recibiendo premios y reconocimientos internacionales, sin que él mismo deje de contaminar con sus minas de carbón.
Las guerras seguirán como hasta ahora porque la sede de la mayor corrupción política del mundo que es la ONU, seguirá mirando para otro lado mientras las tribus africanas se matan en un enfrentamiento absurdo y el hambre seguirá en aumento porque las ayudas institucionales entre las que se cuentan las de la ONU, van teóricamente dirigidas a los pueblos hambrientos pero son los gobernantes malvados de esos pueblos quienes se la quedan para convertirlas en dólares para sus cuentas corrientes en los paraísos fiscales. Recuerdo que hace ya bastantes años, el cantante Sting reunió a varios de los más famosos grupos y cantantes en un macro concierto con el fin de recaudar fondos para combatir el hambre de una región africana. Recogió la recaudación, compró alimentos y se marchó a África a repartir con sus manos los alimentos a los hambrientos. Este personaje se dio cuenta de lo que en realidad pasaba y pasa con las ayudas que los incautos entregan con buena fe y decidió hacerlo por su cuenta. Hubieron otros intentos pero fracasaron porque las autoridades corruptas impidieron la entrada de los samaritanos occidentales.
La primera especie a extinguir es la de los políticos al estilo actual. Después, ya veremos.
En cuanto al Obama, también tendremos que ver lo que ocurre, porque la gente ha depositado en él demasiada confianza y hasta ahora, si el soberano quisiera ser sincero consigo mismo examinaría sin pasión y sin ilusión de nuevo año lo que hasta ahora ha hecho o ha dicho que va a hacer este flamante candidato electo: lo que hace todo Presidente de los EE.UU. En orden a la crisis: dinero para las instituciones financieras; para la gente pobre, para los indigentes y las pequeñas empresas, nada. Primeramente hay que salvar a la General Motors y a la Chrysler; en realidad, después de inflar de dinero a los gestores podridos de los Bancos y Cajas que por su mala gestión llevaron a la bancarrota a sus gestionadas empresas.
Yo pienso que 2009 será peor que el 2008, y no porque la crisis mundial comience a ser derrotada, sino porque quienes gestionan los intereses de los pueblos son los mismos que nos han llevado a esta situación y se mantienen en una creciente impunidad. De modo que la tarjera de felicitación que lleva impresa la frase ... y próspero año nuevo, es una ilusión inalcanzable.
En cualquier caso, no deja de ser lucida la felicitación inveterada. No está demás ser optimista, aunque la caída desde las nubes del ensueño sea muy dolorosa. Si nada se puede hacer, el conformismo en la receta aconsejable.