El engañoso gesto de Isabel Macedo durante el homenaje a Eulogia Tapia

  • La cara de la Primera Dama de la Provincia de Salta durante el emocionado discurso de la coplera Eulogia Tapia es un auténtico poema.
  • Ilusión óptica

Cualquier asiduo consumidor de las fotos oficiales podría ver de un solo golpe de vista a una Isabel Macedo feliz y sonriente ante el florido verbo de La Pomeña, pero un acercamiento de la imagen permite ver mejor la posición de los ojos y, sobre todo, una sonrisa entre nerviosa e incrédula.


Mientras la señora Macedo no deja de apoyarse en el brazo izquierdo de su marido, como diciendo «si me suelto me caigo», su cara, en la distancia corta, da a entender muy claramente que la artista nacional se siente entre las copleras de tierra adentro más desubicada que chicharrón en pan de navidad.

En estos tiempos en que los diarios publican de vez en cuando «ilusiones ópticas virales», proponemos a nuestros lectores el ejercicio de ver la cara de la Primera Dama en el plano largo primero para luego verla en el plano corto. La diferencia entre uno y otro es notable.

Fuera parte del gesto, hay que quedarse con las emocionadas palabras del Gobernador de la Provincia -el esposo de la confundida actriz- que ha dicho: «Venimos a este hermoso pueblo a homenajear a nuestra querida Eulogia Tapia que representa lo mejor de la cultura y tradición salteña».

Nadie va a discutir los méritos de la entrañable Eulogia, cuya cintura maduradora de trigo deslumbró a aquel par de barbudos geniales que compusieron su eterna zamba. Pero seguramente la afirmación del Gobernador de la Provincia acerca de que La Pomeña representa «lo mejor» de la cultura de Salta debe haber dejado a más de uno con la cara de circunstancia de la señora Macedo, lo cual ya es mucho decir.