Lonas para tapar las mentiras autolaudatorias de Urtubey

  • Poco antes de dejar el cargo que ocupó durante 12 años seguidos, el exgobernador Juan Manuel Urtubey llenó la ciudad de Salta con anuncios gráficos de gran tamaño, destinados exclusivamente a ensalzar su gestión.
  • La vergüenza ante los ojos de los ciudadanos

La proliferación de carteles ocurrió después de que Urtubey recibiera un histórico rapapolvo electoral y de que sus aspiraciones presidenciales (degradadas en muy poco tiempo a vicepresidenciales) se estrellaran contra el muro del 6%, porcentaje que habría sido suficiente para acabar con la carrera política de cualquiera.


Pero al mismo tiempo que Urtubey desplegaba una compleja red de complicidades con el propósito de no ver deshecho de la noche a la mañana el formidable -pero a la postre inútil- poder que atinó a construir fronteras adentro de Salta, sus operadores mediáticos se dieron a la tarea de llevar a las calles -a los carteles gigantes- las mentiras que durante doce años permitieron a Urtubey disfrutar de una inmerecida fama.

La intención era muy clara: dibujar a Urtubey como el Gobernador eficiente que no fue. Si durante los doce años un aparato de comunicación que costó millones de pesos a los contribuyentes salteños se encargó de intoxicar a los medios locales y nacionales con deformaciones de la realidad a la carte, la campaña de los carteles perseguía el propósito de dar la puntilla a ese trabajo de zapa, inyectando en el inconsciente de los ciudadanos imágenes, cifras y eslóganes, como corolario de aquella larga e impresentable manipulación informativa que duró doce años.

Entre los carteles autolaudatorios figuran aquellos en los que Urtubey afirma haber hecho retroceder «hasta niveles históricamente bajos» los índices de mortalidad infantil y materna en la Provincia de Salta. Las premisas de la operación mediática han sido rápidamente desmentidas por la realidad; en especial, en materia de salud y de primera infancia. La verdad ha destruido el poder de los carteles, antes de que estos pudieran haber causado algún efecto.

A poco de andar, el gobierno de Gustavo Sáenz ha descubierto que el paraíso legado por Urtubey se parece más al infierno eterno descrito por el Dante en la Divina Comedia que al edén del Antiguo Testamento.

Con poco margen para seguir amparando las mentiras y con denuncias de fraude y abandono de todos los colores, al gobierno de Sáenz no le ha quedado más remedio que salir a tapar con lonas los carteles autolaudatorios de Urtubey, como lo demuestra la fotografía que ilustra esta página.

Si no hay interés en hacer resplandecer la verdad, por lo menos hagamos el esfuerzo de no seguir mintiendo.