
De haber tenido éxito en su empeño intoxicador, el fabricante de esta noticia podría haber causado gravísimos problemas en hospitales, aeropuertos e instalaciones militares, e instalado un clima de catástrofe nacional de imprevisibles consecuencias.
Pero como la escritura normalmente traiciona a las personas, el mensaje falso no ha recibido una mejor acogida gracias a los clamorosos errores de información, de ortografía y de sintaxis cometidos involuntariamente por su autor o por su autora.
Empecemos por la supuesta fuente de la información: el inexistente Ministerio de Planificación de la Nación, cuya última disolución data del 10 de diciembre de 2015. Un error que se ha cometido dos veces en el mismo texto, y las dos veces sin colocar la preceptiva tilde sobre las palabras «Planificación» y «Nación».
El error de los acentos gráficos es notable, puesto que al menos dos palabras que sí lo llevan («procederá» y «distribución») aparecen correctamente escritas, mientras que «Planificación», «Nación», «energía» (dos veces), «país» (dos veces), «informático», «razón», «baterías», «refrigeración», «comenzarán» y «extenderán» aparecen en el mensaje escritos sin tilde.
Al comienzo del mensaje se habla de un «corte programado», en singular, mientras que al final se informa sobre el horario de «cortes», en plural. El mensaje carece también de lógica.
En la primera frase se afirma que el Ministerio de Planificación de la Nación «informa que en la madrugada del 18 de junio de 2019...» cuando debió decir «durante la madrugada» y mencionar el día junto a la fecha: por ejemplo, «el martes 18 de junio».
El uso del pronombre demostrativo neutro como sujeto, en la frase «Esto tiene como finalidad...» demuestra en realidad un escaso bagaje lingüístico, puesto que al referirse a un «corte», este sustantivo debió asumir la posición de sujeto de la oración, y no el más vago e impreciso «esto».
«Reseteo» no es una palabra de nuestro idioma y, aun si lo fuera, estaría mal empleada en el caso del sistema informático que comanda la generación de energía eléctrica. El verbo inglés «to reset» significa set again or differently. «Set» significa put, lay, or stand (something) in a specified place or position, de modo que un simple nuevo arranque del sistema no comporta «reset» alguno. En informática, para la acción de arrancar un dispositivo y ponerlo en estado operativo se utiliza el verbo «to boot», mientras que para un nuevo arranque se utiliza «to reboot», que no es sinónimo de «to reset».
En el renglón siguiente, entre «Por esta razón» y «El Ministerio solicita», corresponde intercalar una coma.
El verbo «suplir» no es sinónimo de «abastecer» ni puede ser utilizado como reflexivo. Alguien puede suplir, cumpliendo o integrando lo que falta en algo, o remediando su carencia. También puede suplir poniéndose en el lugar de alguien para hacer sus veces, o cuando alguien reemplaza o sustituye algo por otra cosa. No cuando se provee a sí mismo de bastimentos, víveres u otras cosas necesarias. El verbo está mal empleado dos veces en la misma noticia.
Entre «también» y «agua» corresponde intercalar la preposición «de».
Desde luego, solo cabe desconfiar de una comunicación en la que el gobierno diga que las computadoras «no son de uso importante». Si no lo fueran, el primero que debería desenchufarlas es la Secretaría de Energía, y ya todos sabemos lo que pasa cuando algo como esto sucede. Considerar a las computadoras como electrodomésticos de lujo o de uso superfluo es un error suicida.
El penúltimo párrafo que anuncia el horario de «los cortes» es también poco feliz. Básicamente porque la abreviatura de «hora» es solo una h minúscula (tanto en singular como en plural), y no hs como se ha escrito en la noticia falsa.
Paradójicamente, la parte más dañina de la noticia es la que no tiene, en apariencia, errores de escritura. Es la parte que dice: «asegurar puertas y ventanas ante la posibilidad de actos de delincuencia». Concediendo, por supuesto, que sea correcto hablar de «actos de delincuencia», que no es sino pura poesía.
El autor o autora de semejante atentado a la convivencia llamó a un virtual toque de queda de la población, para que los argentinos no saliesen de sus casas y estuviesen, además, atentos y prevenidos ante un eventual ataque delictivo. Haberse creído la noticia falsa habría tenido unas consecuencias sin dudas dramáticas.
Por razones como esta es que la comunicación de los gobiernos no solo debe ser clara, transparente y redactada en un lenguaje de calidad que sea comprendido por todos, sino que también debe ser emitida por canales serios y contrastados, pues de otro modo se corre el riesgo de que cualquier irresponsable inunde las redes con avisos apocalípticos y paralice el país sin motivo, dañando su economía y poniendo en riesgo la seguridad de todos.