Urtubey promete a periodistas de Salta una ‘ley de Estado abierto’ después de casi doce años de gobierno

  • Periodistas y activistas de la información pública han considerado el anuncio como ‘una auténtica tomadura de pelo’ a los ciudadanos.
  • Una iniciativa tardía y tramposa

A pocos meses de despedirse del gobierno, y habiendo tenido más de once años de omnímodo control de todos los resortes del poder político provincial para impulsar cómodamente y sin sobresaltos un norma legal destinada a disciplinar de forma democrática la información pública, Urtubey ha prometido hoy a un grupo reducido de periodistas de Salta elaborar un proyecto de ley de «Estado abierto», al que ha definido como «instancia superadora» de lo que se conoce como gobierno abierto.


Entre el tiempo de elaboración técnica del proyecto y el de su tramitación por las cámaras de la Legislatura provincial, es muy posible que la iniciativa -cuya orientación y detalles se ignoran- no se convierta en ley sino unas pocas semanas antes de que Urtubey cese formalmente como Gobernador de Salta.

Es decir, que el gobierno actual no solo no cumplirá con las obligaciones que pudiera llegar a imponerle la futura ley y seguirá gobernando sin límites legales en materia de información pública, como lo ha venido haciendo durante los tres mandatos consecutivos de Urtubey, sino que la nueva norma, si es que ve la luz, quedará como una pesada hipoteca para el próximo Gobernador.

El anuncio, que al parecer no fue contestado por los pocos periodistas que acudieron a la reunión con el mandatario, ha sido considerado por otros profesionales y activistas de la información pública como una «auténtica tomadura de pelo», que pone de manifiesto el profundo desprecio de Urtubey y de sus funcionarios hacia las normas de la comunicación transparente, que su gobierno no ha practicado ni practicará hasta que se vaya.

El asunto tiene matices sin dudas tramposos, si se tiene en cuenta que el anuncio ha sido formulado en momentos en que arrecian las críticas contra el discrecional manejo de los recursos públicos del gobierno de Urtubey, volcados de forma ilegítima a su campaña proselitista personal.

Otros, sin embargo, han interpretado el anuncio como electoralista y vacío. Dicen que es la prueba que faltaba para demostrar que Urtubey hace exactamente lo contrario de lo que predica y que sus continuos cambios de opinión sobre materias críticas, dictados por las encuestas y sus asesores de imagen, solo ponen de manifiesto su poca fiabilidad y su falta de solidez como Gobernador y como candidato a Presidente.