
La seguridad de los periodistas es vital para que las sociedades y las democracias tengan acceso a una información diversa e independiente. También lo es para promover el diálogo intercultural, la paz y el buen gobierno. Sin embargo, en los últimos 12 años (2006-2017), lamentablemente, 1010 periodistas han sido asesinados por cumplir con su labor de informar al público. En uno de cada diez casos los asesinos salen impunes. La impunidad trae consigo más asesinatos y, a menudo, es síntoma de un recrudecimiento del conflicto y del quebrantamiento de la ley y del desmoronamiento del sistema judicial.
No más asesinatos sin castigo
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Disponible en inglés teme que esta impunidad dañe a la sociedad en su conjunto al encubrir graves abusos de los derechos humanos, corrupción y otros crímenes. El tipo de noticias que son "silenciadas" es exactamente el tipo de información que la opinión pública necesita conocer. Puedes leer historias de algunos periodistas en el sitio de la UNESCO #TrueNeverLies (la verdad nunca muere).Para acabar con esta impunidad, la Asamblea General aprobó una resolución en la que insta a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a hacer todo lo posible por prevenir la violencia contra los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación y a asegurar que los autores de esa violencia rindan cuentas ante la justicia. En la resolución también se establece este Día Internacional para concienciar a la opinión pública sobre la gravedad de este asunto.
Mensaje del Secretario General para 2018
En poco más de un decenio, más de mil periodistas han perdido la vida en el desempeño de su indispensable labor. Nueve de cada diez casos quedan sin resolver, sin que nadie rinda cuentas por ellos.Las mujeres periodistas suelen correr un mayor riesgo de ser atacadas no solo por su profesión sino también por su género, que, entre otras cosas, las hace objeto de la amenaza de violencia sexual.
Tan solo este año, han sido asesinados al menos 88 periodistas.
Muchos miles más han sido atacados, hostigados, detenidos o encarcelados por acusaciones falsas, sin las debidas garantías procesales.
Esto es indignante, y no debe convertirse en la nueva norma.
Cuando se ataca a los periodistas, paga el precio la sociedad en su conjunto.
Me preocupan profundamente el creciente número de ataques y la cultura de impunidad imperante.
Exhorto a los Gobiernos y a la comunidad internacional a que protejan a los periodistas y creen las condiciones necesarias para que puedan realizar su trabajo.
En esta ocasión, quiero rendir homenaje a los periodistas que hacen su trabajo todos los días a pesar de la intimidación y las amenazas. Su trabajo —y el de sus colegas caídos— nos recuerda que la verdad nunca muere. Tampoco debe morir nuestro compromiso con el derecho fundamental a la libertad de expresión.
Informar no es un delito.
Juntos, alcemos nuestra voz en defensa de los periodistas, la verdad y la justicia.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas - en http://www.un.org/es/events/journalists/index.shtml