Bibini es Provincia

  • En el mejor de los casos, la ministra Bibini solo se representa a sí misma; y en el peor, representa al gobierno del que forma parte, a condición de que el Gobernador le haya conferido expresamente tal representación.
  • La comunicación del gobierno de Salta

Uno de los problemas más serios de la política de Salta y, por extensión, de la comunicación pública politizada, consiste en confundir interesadamente a las personas con las instituciones.


Este error se ha puesto vivamente de manifiesto ayer, cuando el aparato de noticias del gobierno provincial -tan poco sospechoso de rigor informativo y de buenas formas verbales- ha lanzado a los vientos el siguiente titular: «Provincia y Nación evaluaron políticas mineras para Salta».

Semejante titular da a entender, por lo menos, que ha habido una reunión «en la cumbre» entre el Gobernador de la Provincia y el Presidente de la Nación, pero este encuentro no se ha producido, ni el tema de la minería en Salta ha sido tratado por los dos mandatarios.

A lo que se refiere el gobierno salteño con semejante titular es a una reunión entre la ministra del gobierno provincial señora Paula Bibini y un funcionario del gobierno federal con rango de subsecretario; es decir, la cuarta línea de la administración nacional.

Es bastante razonable suponer que, en este caso, la señora Bibini es «Provincia» (según la particular escritura del gobierno, que por razones que se ignoran ha decidido de un tiempo a esta parte prescindir del artículo) y que el señor Juan Biset, el subsecretario, es «Nación».

Pero no hay nada más lejos de la realidad, porque ni queriendo la ministra Bibini representa a Salta ni el señor Biset representa a la Argentina en su conjunto.

En el mejor de los casos, cada uno se representará a sí mismo (lo más dignamente que sean capaces, por supuesto) y en el peor, solo representan al gobierno que les ha encargado que se reúnan.

Si por «Nación» entendemos «Estado federal» y con «Provincia» queremos decir «Estado provincial», el encuentro entre ambas entidades solo es posible cuando sus legítimos representantes coinciden en el tiempo y en el espacio. Sus subordinados, cualquiera sea su lugar en la escala burocrática, no están investidos de ese poder de representación, ni por delegación expresa.

«La» Provincia, como «la» Nación, son entes complejos que, desde el punto de vista institucional, están constituidos por un entramado de instituciones (las cámaras legislativas, los tribunales de justicia, los órganos de control, las agencias de la administración, etc.), que solo pueden ser representadas de forma unitaria por el Gobernador en caso de actividades o acontecimientos «de Estado»; esto es, allí donde la parcialidad política que encarna el gobierno deje paso a la representación del conjunto de los elementos del Estado.

Hablar sobre política minera (de educación, de salud o de trabajo, por mencionar solo algunas) es hablar de opciones de gobierno, pero no de asuntos de Estado. Cuando se abordan estos últimos, quien está llamado a representar al conjunto social e institucional de un determinado territorio es el Gobernador o el Presidente, no los ministros ni los subsecretarios; a menos, claro está, que en el hecho de confundir a un ministro con el Estado se quiera transmitir la idea totalitaria de que lo que dice el gobierno, o alguno de sus miembros, representa la decisión soberana del pueblo.

{articles tags="current" limit="3" ordering="random"}
  • {Antetitulo}
    {link}{title limit="58"}{/link}
    {created} - {cat_name} - {created_by_alias} {hits}
{/articles}