
Lo dice claramente el Diccionario de la lengua que hablamos: la palabra que sirve para designar a todo aquello perteneciente o relativo al derecho de dominio que se ejerce sobre las cosas es dominical.
Al contrario, la palabra «dominial» que con insistencia emplean el gobierno provincial de Salta y otros de parecido nivel cultural, no aparece en el Diccionario, como se puede apreciar en las capturas de pantalla que acompañan a estas líneas.
El adjetivo dominical deriva del latín tardío «dominicalis» que a su vez proviene de la voz «dominicus» que se emplea para designar a lo que pertenece al señor o al dueño («dominus»).
El nombre del séptimo día de la semana («domingo») proviene de la misma raíz y tiene idéntico significado.
De modo que la voz castellana «dominical» se aplica exactamente igual a todo aquello que tiene que ver tanto con el día de la semana (la misa o el descanso, por ejemplo) como al derecho real que se ejerce sobre las cosas.
Decir o escribir «dominial» en vez de «dominical» es insoportablemente incorrecto. Y más cuando lo dice el gobierno.
Pero es de esperar que así como no acierta en cosas más fáciles, tampoco acierte en estas, que son un poco más complicadas.
