
La comunicación oficial del gobierno de Urtubey atraviesa por uno de sus periodos más crípticos, sin lugar a dudas. Ayer mismo, cuando le tocó informar sobre un 'acuerdo' para la construcción de nuevas líneas eléctricas en localidades del valle calchaquí salteño, lo hizo de un modo visiblemente deficiente.
En primer lugar, la comunicación oficial alude a la firma de un «acuerdo de colaboración» sin mencionar cuáles son las partes que lo han suscrito. Del texto de la comunicación se infiere que estas partes pueden ser el gobierno provincial y la empresa de distribución Edesa, pero en ningún caso se las menciona como partes del acuerdo ni queda claro si el mismo ha sido suscrito por otros sujetos jurídicos.
En segundo lugar, se omite cualquier detalle de la «colaboración» pactada entre las partes signatarias. La comunicación no dice en qué colaborará el gobierno con su contraparte, ni a la inversa. En el apartado específico destinado a hablar sobre el acuerdo de colaboración el parte oficial se limita a decir que «la Provincia considera de interés prioritario el desarrollo de la obra», con lo cual da a entender que la «colaboración» contractualmente establecida, de parte del gobierno provincial, es sentarse a mirar con interés lo que otros hacen. Así cualquiera.
En tercer lugar, no queda claro si costo de las tres obras será pagado, en todo o en parte, por el gobierno, o si por el contrario, será la empresa privada encargada de la distribución eléctrica la que correrá con los gastos.
En cuarto lugar se menciona que el acuerdo ha sido «firmado» (sin que de ello se desprenda que lo hayan hecho en calidad de partes y que hayan asumido obligaciones) una serie de bodegas y empresas privadas de la zona, cuya aportación a la «colaboración» que forma parte del objeto principal del acuerdo no ha sido mencionada en ningún momento. Da la impresión que los representantes de estas empresas han firmado en calidad de testigos o desde una posición exterior equivalente.
En quinto lugar, la comunicación oficial del gobierno dice que con estas obras «desarrolla la infraestructura eléctrica para potenciar la economía de la Provincia y la calidad de vida de sus habitantes», pero no dice que hará en concreto el gobierno (si pondrá el dinero, si prestará ayuda técnica, despejará los caminos, enviará a sus ingenieros o qué hará), excepto, claro está, su viva «manifestación de interés prioritario» que, hablando en plata, de poco sirve.
En resumen, lo que pudo haber sido una buena oportunidad de comunicar con precisión, prolijidad y hasta provecho político ha sido totalmente desaprovechado por el gobierno, que ha preferido dejar sobre ascuas a los ciudadanos.