
No se trata de una denuncia de carencia de recursos para la atención sanitaria sino de una advertencia lingüística.
En nuestro idioma, la palabra «insumo» es un sustantivo colectivo (por tanto, la mayoría de las veces debería ser usado en singular) que sirve para llamar al «conjunto de elementos que toman parte en la producción de otros bienes» (DLE 23ª edición).
Es decir, que allí donde no hay producción de «bienes» (entendidos estos como cosas materiales o inmateriales en cuanto objetos de derecho) no hay «insumo».
Desde un punto de vista estrictamente lingüístico, la misión básica de un hospital es la de cuidar enfermos y curar sus enfermedades. Se trata, pues, no de un «bien» sino de un «servicio», en tanto un hospital responde al arquetipo de organización y personal destinados a cuidar intereses o satisfacer necesidades del público.
Salvo, pues, que al mismo tiempo el hospital produjera -por ejemplo- vacunas o cosas parecidas, no corresponde decir que los materiales que se emplean en el cuidado de los enfermos (gasas, materiales de sutura, antisépticos, jeringas, etc.) tengan la consideración de «insumo», ya que su uso no contribuye a la producción de un «bien» sino que se aplica a la prestación de un «servicio».
Diferente es el caso de la comida que se suministra a los enfermos durante su internación, cuando es elaborada en el propio hospital. Tratándose de alimentos, más y mejor que «insumo», las expresiones adecuadas son «productos alimenticios» o «ingredientes».
La palabra «insumo» deriva del verbo «insumir», que se aplica en la ciencia económica y que sirve para llamar a las acciones de «emplear» (gastar, consumir) y de «invertir dinero». Es correcto decir, por ejemplo, «fabricar estas prendas insume cientos de metros de tela» (cientos de miles de pesos).
Al aludir la definición académica de «insumo» a un «conjunto de elementos» se entienden incluidos tanto los materiales, como la tela o el dinero, como los inmateriales, como el tiempo o el conocimiento. Siempre, claro está, que el resultado final sea una cosa material (un caramelo) o una cosa inmaterial (un producto financiero, un derecho de crédito).