
El gobierno de la Provincia de Salta, a través de su aparato oficial de comunicación, ha difundido este mediodía a los medios un parte oficial cuyo titular dice textualmente lo siguiente: «El Ministerio de la Primera Instancia fue calificado como único e innovador por Unicef Argentina».
El titular da a entender que la organización internacional, a través de su capítulo argentino, ha extendido una suerte de certificación de calidad al ministerio salteño, a sus funcionarios o a sus políticas, lo que de ningún modo es cierto.
La mentada «calificación» proviene de una opinión personal emitida por la señora Florence Bauer, responsable de Unicef en la Argentina, pero de ningún modo supone ni debería suponer una calificación del nivel institucional, suscrita por el conjunto de la organización internacional.
Los adjetivos empleados por la señora Bauer («único» e «innovador») pueden ser interpretados en muchos sentidos, y no todos ellos positivos. Son en cualquier caso adjetivos mínimos -diríase que de cortesía- que el gobierno provincial, a la hora de informar a los ciudadanos, debería interpretar en el contexto de los principios imperativos de neutralidad e imparcialidad que presiden la acción humanitaria de Unicef en todo el mundo, y no como un refuerzo o un respaldo a su actuación política.
En relación con esta última, la responsable de Unicef Argentina no ha dicho públicamente una sola palabra acerca del acierto de las políticas del gobierno de Salta en la lucha contra la pobreza infantil. A lo sumo, la señora Bauer se ha limitado a decir que el Ministerio de la Primera Infancia del gobierno de Salta es «una iniciativa muy particular», lo que tampoco prejuzga acerca de la pertinencia, eficacia o aptitud de las políticas que despliega este departamento de Estado.
Se trata en cualquier caso de materias sustraídas a la opinión de una organización neutral, imparcial e independiente como Unicef, por la razón de que determinados aspectos de las políticas de este nuevo Ministerio -así como del gobierno provincial en su conjunto- se encuentran sometidos a la contradicción política y a la opiniones libres y críticas de los ciudadanos. Sería extraño y contraproducente de Unicef, desde fuera, tomara partido en una disputa de estas características.
Ya en una ocasión anterior, el mismo Ministerio invocó un supuesto -a la postre falso- respaldo del Papa Francisco a sus políticas. Las críticas recibidas se basaron en aquella ocasión en la inexistencia de cualquier documento oficial del Vaticano que se refiera a las políticas del gobierno de Salta relacionadas con la pobreza infantil, y al hecho cierto de que los supuestos elogios fueron trasladados al gobierno por un obispo viajero que afirmó en su momento haber oído de boca del Pontífice palabras elogiosas, que nunca pronunció.