Vídeos de peleas de adolescentes causan furor en Salta

  • La publicación de vídeos de peleas de adolescentes carece de cualquier interés informativo y solo sirve para estimular en algunos jóvenes su deseo de figurar en los medios de comunicación y para avivar sus tendencias violentas.
  • Práctica reprochable
La mejor manera de estimular las peleas callejeras entre adolescentes es publicar los vídeos en los diarios digitales. Aquellos adolescentes que no tienen la suerte de que sus peleas son recogidas por los diarios de mayor audiencia se sienten normalmente frustrados.

Pero los que comprueban que sus habilidades pugilísticas han tomado por asalto la primera plana de los diarios experimentan la sensación de estar muy cerca de ser convocados por Francis Ford Coppola o por Quentin Tarantino para su próxima película.

La publicación de vídeos de peleas de adolescentes en Salta es expresiva de algunas de estas tres cosas:

1) De la mala calidad de la educación que reciben los estudiantes en las escuelas o colegios a los que acuden;

2) Del crecimiento incontrolado de la violencia que propicia el gobierno provincial con su discurso facilista y disgregador;

3) Del desconocimiento de las normas éticas básicas de la profesión periodística.

Este tipo de material no solo carece de valor informativo alguno, sino que tampoco tiene valores morales, culturales o estéticos de ninguna naturaleza. A pesar de su brutalidad y del mal ejemplo que supone, quien accede a publicarlo no tiene en cuenta más que los clics que recibirá su página (y el dinero que ello supone). La sensibilidad del público, la intimidad de quienes protagonizan la pelea (normalmente menores de edad) y pésima enseñanza que proyecta están fuera de toda consideración.

Ante este estado de cosas, se hace necesario advertir que los límites se han rebasado. Que la costumbre juvenil de denigrar a sus semejantes y grabar un vídeo no debe recibir estímulos ni recompensas de ningún tipo. Especialmente, no se debe premiar las conductas salvajes con un lugar en una portada digital.

Los medios de comunicación responsables deberían abstenerse de publicar este tipo de documentos, para bien de nuestros jóvenes y de nuestra sociedad, pero especialmente, para que la comunicación pública no sea un terreno colonizado por las bajezas y los recursos de atracción de audiencia que rozan la inmoralidad o se internan decididamente en sus terrenos.