El pasado fin de semana, durante la reunión que mantuvo el gobernador Urtubey con más de cien de sus funcionarios de confianza, el mandatario deslizó algunas consignas para lo que queda de su mandato. Entre estas, sobresale la exhortación lanzada a los responsables políticos de «comunicar mejor», un imperativo que, por lo que se ha podido ver estos días, los funcionarios requeridos han comenzado a poner en práctica de forma inmediata.
El conseguidor
Entre los «aciertos» de la nueva comunicación del gobierno de Urtubey se puede señalar la noticia que habla de que el mandatario «consiguió» 25 millones de dólares no reintegrables para Salta.El verbo empleado para describir el papel que cupo al Gobernador en la firma del acuerdo con el BID es, a todas luces, incorrecto. En ninguna parte de la Constitución ni de la ley que delimita las funciones y atribuciones que son propias del Poder Ejecutivo se menciona o se insinúa que este debe «conseguir».
Algunos de los verbos empleados por la Carta Magna provincial son: representar, ejercer, participar, indultar, conmutar, informar, nombrar, remover, presentar, hacer recaudar, convocar, convenir, celebrar, impulsar, conceder, auxiliar, actuar o adoptar. «Conseguir» no está mencionado.
Por otro lado, el verbo empleado dibuja al Gobernador provincial como un pedigüeño, más que como el representante de un Estado política y financieramente serio. No conviene olvidar que en nuestra lengua, la palabra «conseguidor», emparentada directamente con el verbo en cuestión, sirve para llamar al «alcahuete»; es decir, a la persona que tiene por oficio concertar relaciones amorosas (DLE, 23ª Edición).
El sueño del presidente salteño
La segunda diana de la comunicación del gobierno provincial de Salta la constituye la anhelante declaración del Ministro de Gobierno, señor Juan Pablo Rodríguez, que ha definido la aspiración (republicana) de que un ciudadano argentino nacido en la Provincia de Salta ejerza la Presidencia de la Nación como «un sueño», al estilo de los que se pueden perseguir en un conocido programa de baile de la televisión.En el mismo paquete vino la tercera diana, al sugerir el ministro que lo que necesita Salta para su desarrollo es tener un presidente salteño. Como si no los hubiese tenido en el pasado, sin que las tres presidencias salteñas (una de ellas claramente ilegítima) hubieran derramado sobre esta Provincia el maná que sediento espera el inexperto ministro salteño.
El aludido
Alguien que se cree campeón de la comunicación aconsejó a un diputado provincial que saliera como un toro enceguecido a denunciar su honor manchado, promoviendo una tan insólita como inútil medida cautelar contra Google.La denuncia provocó el efecto exactamente contrario; es decir, que el interés de los internautas por el material que supuestamente lesionaba el buen nombre del diputado se multiplicara por mil.
El disertante
El aparato de comunicación del gobierno no distingue entre una «disertación» y unas palabras sueltas pronunciadas en una mesa redonda, en la que junto al «disertador» hablaron otras diez personas.Transmitir a los ciudadanos la idea de que el Gobernador de la Provincia es capaz de deslumbrar con su verba vallista a auditorios de alta cualificación es quizá una aspiración del gobierno, pero no un dato de la realidad.
La Primera Dama oculta
Por razones que son perfectamente comprensibles, cada paso que da la flamante segunda esposa del Gobernador de la Provincia en territorio nacional (incluido el dolor por el atropello de su mascota) es recogido por la prensa local.Pero el reciente desplazamiento de la Primera Dama a los Estados Unidos de América para acompañar a su esposo y su permanencia en este país en estos momentos han sido prudentemente silenciadas por la comunicación oficial, temerosa de que los ciudadanos y usuarios de las redes sociales repitan las críticas que el año pasado recibió la pareja gubernamental cuando realizó un viaje similar, pero casi clandestino.
En aquella ocasión se puso en duda la seriedad de la presencia en el país del norte de quien por entonces era simplemente la novia del mandatario (dos meses de novios) y el pago de los pasajes aéreos y la estancia en hoteles a cargo del erario salteño.