La Municipalidad de Salta ha difundido esta tarde como noticia que la Secretaría de Ambiente ha enviado al refugio municipal de mascota una partida de alimento balanceado y fideos para los más de ochenta perros que viven allí en cautividad y que esperan ser adoptados. Si, como se desprende del parte oficial, la Dirección de Bienestar Animal y Tenencia Responsables de Mascotas depende de la Secretaría de Ambiente que dirige el señor Federico Casas, es obligación de este proporcionar el alimento para los perros. Convertir el cumplimiento de esta obligación en noticia es desproporcionado e indigno.
A nadie se le ocurriría, por ejemplo, que el director de la cárcel de Salta publicara como noticia la de que ha comprado cien kilos de fideos para alimentar a los reclusos. Su obligación es asegurarse de que el alimento no les falte y que las personas privadas de su libertad reciban un trato digno.
Con los perros, salvando las distancias, sucede algo parecido. Si las tareas administrativas que demanda manutención de los canes que viven en el refugio municipal se convierten en noticia, esta es una señal de que el refugio debe ser clausurado y los perros liberados.
Es llamativo, por no decir vergonzoso, que la Municipalidad diga que invertirá 250 mil pesos para poner luz en el vivero municipal y en el refugio canino. No lo es por el anuncio del gasto en sí mismo, sino por el reconocimiento automático de que esas instalaciones, inauguradas hace no mucho con un gran despliegue mediático, no cuentan con las instalaciones mínimas para poder funcionar.
Y si la Secretaría de Ambiente se ocupa de castrar las mascotas, es su obligación comprar con los recursos propios los materiales quirúrgicos. Alardear de comprar peladoras y cuchillas, como si fuese una hazaña de gestión es ridículo y solo sirve para poner de manifiesto la pequeñez mental de quienes se empeñan en elevar a estas tareas administrativas el rango de noticias.