'Sesgo de crimen'

El hallazgo de un cadáver con inequívocos signos de violencia generalmente pone a las autoridades sobre la pista de un crimen. Cuando estos signos no son tan evidentes o concluyentes, el ineludible examen forense del cuerpo y del lugar del hallazgo sirve para descartar la hipótesis del crimen o, al contrario, para confirmarla.

Así, los cadáveres presentan signos o evidencias, pero a menos que aparezcan cortados en diagonal o torcidos de lado, muy difícilmente tengan «sesgo», como lo afirma sin titubeos una noticia publicada hoy por un conocido matutino de Salta.

Cuando en el cuerpo hallado presenta determinadas características o se encuentra en ellos huellas de una actuación violenta, se acostumbra a decir que el hecho causante de la muerte (no el cadáver en sí) tiene «visos» o «apariencia» de crimen.

Si consideramos que la palabra «sesgo» tiene entre sus significados aceptados el de «curso o rumbo que toma un negocio», y aceptando al mismo tiempo que la palabra «negocio» se pueda emplear como sinónimo de «asunto», en casos de hallazgo de cadáveres dudosos, bien se podría decir que la investigación o el caso (pero no el cadáver) adquieren o adoptan «un sesgo criminal». Y ello cuando las circunstancias inclinan a los investigadores a considerar la posibilidad de un homicidio o de un asesinato.

Si aceptamos que «sesgar» es sinónimo de «torcer hacia un lado», también se podría decir con propiedad que un cadáver que habla puede en un momento dado «sesgar la investigación» hacia la hipótesis del crimen.

De los ocho significados enumerados por el Diccionario para la palabra sesgo, solo los dos últimos no se refieren a una torcedura o a un corte oblicuo. El penúltimo habla, como ya hemos visto, de curso o rumbo que toma un negocio, y el último, que se utiliza en estadística, dice que el nombre sesgo se aplica al «error sistemático en el que se puede incurrir cuando al hacer muestreos o ensayos se seleccionan o favorecen unas respuestas frente a otras». Lo que en inglés se llama «bias».