El perturbado 'hipocondrismo' de Macri

Al Presidente de la Nación se le ocurrió quitar hierro a su reciente ingreso en una clínica a causa de un cuadro de arritmia, contando a los periodistas la parte divertida y menos dramática de su percance.

El relato presidencial, reproducido por Télam, dice que poco antes de las 15 del pasado viernes, día 3 de junio, Macri sintió una especie de agitación. Y reproduciendo sus propias palabras, añade: «Y como tengo un par de amigos hipocondríacos a los que vivo cargando por su hipocondrismo, me acordé de ellos, y me dije ‘me estoy imaginando que me está pasando esto, pero no me está pasando’».

Felizmente para el Presidente, los fármacos pudieron corregir el alterado ritmo de su corazón, pero le trastocaron el buen sentido de la ortografía. No existe, entre nosotros, algo que se llame «hipocondrismo».

En la lengua en la que nos comunicamos -incluido Macri- la afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud, se denomina hipocondría.

Lo de «hipocondrismo» es simplemente un barbarismo, en el sentido que este término tiene como incorrección lingüística y que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios.