Salvo en alguna exótica satrapía en la que el servicio público suponga la obligación de morir, ser empleado municipal no lleva ínsita la posibilidad de ser amenazado o golpeado salvajemente. Si algo de esto ocurriera, estaríamos ante una anormalidad notable, tirando a barbaridad imperdonable. Pero no lo entiende del mismo modo el Intendente Municipal de Salta, a juzgar por las palabras que ha empleado en un tuit en el que expresa su «solidaridad y acompañamiento» con los empleados municipales que fueron agredidos por una patota sindical en la tarde de ayer.
Mi solidaridad y acompañamiento con los empleados municipales que fueron amenazados y golpeados salvajemente en cumplimiento de su trabajo !
— Gustavo Sáenz (@GustavoSaenzOK) April 29, 2016
A nadie se amenaza y se golpea salvajemente en el cumplimiento de su trabajo, pues entre las prestaciones de éste no figura el ser u ofrecerse como sujeto pasivo para violencia ni hacer de punching ball para sindicalistas exaltados. Si algo de esto ocurriera, la responsabilidad sería del empresario por omisión del llamado deber de protección.
Lo que probablemente quiso decir el Intendente es que los trabajadores agredidos lo fueron mientras desempeñaban su trabajo, lo cual, en cierto modo, agrava la agresión. Por el contrario, las palabras erradas del Intendente, parecen justificarla.
Si comparamos el tuit de Sáenz con otro enviado por su compañero de «espacio», Sergio Massa, veremos con más claridad el error:
Mi solidaridad con @gustavosaenzOK y los empleados municipales que fueron salvajemente amenazados y golpeados mientras cumplían tareas.
— Sergio Massa (@SergioMassa) April 29, 2016
Massa dice, con mayor claridad y precisión, que los trabajadores «fueron salvajemente amenazados y golpeados mientras cumplían tareas», aunque no aclaró que se trataba de tareas propias de su trabajo como empleados municipales; es decir, que al momento de los golpes no estaban fregando las ollas en su casa o podando los rosales de su jardín.
De todos modos, no se entiende muy bien que Massa se solidarice con Sáenz, antes que con los agredidos, como si el Intendente en persona hubiera recibido también algún sopapo en la refriega.
Otro detalle que desluce el tuit de Massa y eleva un poco el de Sáenz es que el Intendente utiliza el adverbio «salvajemente» después de la palabra «golpeados», mientras que Massa lo coloca antes de la palabra «amenazados».
Aquí lleva razón Sáenz, pues se puede golpear a alguien «salvajemente», mas no amenazarlo de tal modo, pues la amenaza, en sí, por burda que sea, es algo más bien sofisticado. Generalmente, los salvajes no hacen anuncios intimidatorios sino que actúan directamente.