El proyecto del concejal Mario Moreno (FPV) de convertir al Cementerio de la Santa Cruz de la ciudad de Salta en un «atractivo turístico» es el típico ejemplo de una buena idea sustentada en argumentos equivocados. Según declaraciones del citado concejal, efectuadas a la emisora de radio FM Capital de la ciudad de Salta, «la idea es agregar el slogan 'Aquí Descansa la Historia' y que todo lo recaudado vuelva al cementerio para que sea invertido en el mismo».
Si el slogan es ya sumamente discutible (no dice el concejal, por ejemplo, dónde habría que «agregarlo»), mucho más lo es el proyecto subyacente de convertir al cementerio municipal en un ente recaudador de ingresos provenientes del turismo.
¿A quién pretende el señor Moreno cobrarle por entrar al cementerio? ¿A los turistas que lo visiten? ¿A los familiares de las personas allí enterradas? ¿A los investigadores genealógicos? ¿De qué forma se va a distinguir entre unos y otros?
A los que tienen parientes enterrados se les obligaría a tramitar en el Registro Civil un documento especial -una especie de Tarjeta Saeta Funeraria- que acreditase su vínculo con los muertos.
No tendría ningún sentido, que en nombre de la curiosidad histórica la Municipalidad de Salta cobre entrada al cementerio, mientras que al enterramiento histórico más importante de la Provincia -el llamado Panteón de las Glorias del Norte- las personas pueden acceder gratuitamente.
Si el Cementerio de la Santa Cruz necesita inversión, el concejal debería ejercer su influencia para modificar las correspondientes partidas presupuestarias en vez de intentar convertir a Salta en unas de las pocas ciudades del mundo en las que se cobra a los turistas por visitar un cementerio.
Por otra parte, hay que admitir, con modestia, que el cementerio municipal de Salta no es la tumba de Napoleón y está bastante lejos de serlo. Es inexacto lo que afirma el concejal Moreno sobre que «allí descansan los restos de grandes personalidades de la historia que la gente debería saber».
Como en cualquier cementerio del mundo, en el de Salta están enterrados personajes históricos de relieve local, pero no «grandes personalidades», como afirma el concejal. De ser así, ya nos hubiésemos enterado hace rato.
Finalmente, hay que admitir que para convertir al principal cementerio de Salta en un activo de interés turístico se debe trabajar mucho en el mejoramiento de los escasos atractivos visuales de un lugar que no se caracteriza por los grandes monumentos funerarios ni por su elevado valor arquitectónico.