
En Salta no rige (aún) la Sharía o ley islámica que castiga ciertos crímenes con penas corporales como los azotes, la lapidación o la amputación de las manos.
Pero a juzgar por lo que viene sucediendo con algunos trabajadores municipales, que son agredidos a pedradas en la calle por ciudadanos insatisfechos (con su propia vida), la aplicación de la Sharía en Salta está en duda.
El fin de semana pasado las víctimas fueron unos agentes de Tránsito que se encontraban realizando controles de alcoholemia en proximidades de la Terminal de Ómnibus.
Hoy se ha conocido otro caso de apedreamiento popular. Ha sucedido en el barrio de Tres Cerritos, en donde un trabajador municipal identificado como Luis Allena Cornejo, ingeniero de profesión, fue agredido a pedrada limpia en el momento en que se hallaba supervisando la marcha de las eternas obras del llamado Canal de Los Manzanos.
Según la información de diferentes medios, el ingeniero fue apedreado por vecinos del coqueto y selecto barrio de Tres Cerritos, que no por disponer de fastuosas residencias y de un nivel educativo superior al de la mayoría de la población de Salta carecen de malas mañas, mala leche y mala educación.
El propio presidente de la corporación pública que agrupa a los ingenieros ha calificado la agresión de «irracional» y se ha mostrado preocupado por la integridad física de sus asociados/colegiados.
Fuentes no oficiales cercanas a la Municipalidad han dicho que ante la escalada de agresión con piedras, los inspectores comerciales de la repartición harán un viaje a Palestina para recibir el correspondiente entrenamiento. También han indicado que los agentes de tránsito, en vez de chalecos reflectantes utilizarán en el futuro escudos antidisturbios, ya que está comprobado que no solo atajan mejor las piedras sino que también detienen los escupitajos.