Las promesas se han hecho para incumplirlas. Así por lo menos lo entiende el flamante Interventor en el Municipio de El Bordo, Matías Assennato, que tras prometer a los lugareños que no dejaría sin trabajo a ninguno de los que trabajaban para el Intendente destituido, cometió su primera felonía. En efecto, según recogen hoy diversos medios de prensa de Salta, el señor Assennato ha ordenado el cese de una empleada del Registro Civil de El Bordo que, según él, se ganaba un sueldo de forma injustificada.
Para adoptar una medida de tal naturaleza y justificarla con semejantes argumentos, el señor Assennato -que lleva solo algunas horas en el cargo- debería demostrar primero que los emolumentos que percibirá están plenamente justificados.
Porque si la empleada despedida no debe seguir en su puesto porque accedió a este por «amiguismo», lo menos que podría hacer Assennato es renunciar, porque el puesto que él ahora ocupa obedece a las mismas motivaciones.
Según los medios consultados, la empleada despedida sería «la novia» de Chicho Mazzone, hecho que no está todavía debidamente comprobado, ya que, al parecer, el destituido intendente tendría más de una.
Pero si la verdadera razón del despido es la relación sentimental entre la joven empleada y el exintendente, que se vayan preparando los demás trabajadores municipales de El Bordo, porque ese señor que dijo que no iba a tocar un solo puesto de trabajo ya tiene preparada una lista de parientes, amigos y favorecedores de Chicho Mazzone y se apresta a realizar una gran depuración del Municipio, que hará que la Gran Purga de Stalin en 1930 quede para la historia como un juego de niños.