Los caballos de los carreros de Salta, sometidos a inspección técnica

  • La Municipalidad dice que está visitando a los caballos en sus domicilios. Aunque no consta que los animales hayan invitado a los inspectores a tomar el té, todo indica que existe una relación cordial entre los veterinarios municipales y los caballos inspeccionados.
  • Visitas a domicilio para caballos jubilados

No les revisarán los frenos ni tampoco les medirán el aceite, pero sí la dentadura, los cascos, las articulaciones y los genitales, entre otras partes mecánicas.


La Municipalidad dice que sus agentes está visitando los domicilios particulares de los propietarios de los caballos «para conocer cómo se encuentran los animales». Esto, en el supuesto de que se trate del mismo domicilio de los caballos, pues nada obsta a que el carrero viva en un sitio y el caballo tenga un monoambiente dos cuadras más allá. En Salta todo es posible.

Los funcionarios municipales se han dividido en dos: por un lado están los agentes de la Dirección de Bienestar Animal, que se encargan de preguntarle al caballo: «¿Cómo se siente hoy, mi amigo?», mientras que, por el otro, los asistentes sociales, que acompañan a los primeros, en vez de entrevistar a los caballos, mantienen animados diálogos con las familias. Estaría bueno que después de estudiar una carrera para ayudar a solucionar problemas humanos los asistentes sociales tengan que resolver problemas equinos.

A casi 20 días de la puesta en marcha del plan de reconversión municipal, los profesionales veterinarios esperan que los animales estén ahora en mejor estado de salud que antes, dado que ya no realizan trabajos pesados. Aunque nadie sabe si en la intimidad de sus hogares los caballos, y fuera de la mirada de la autoridad, no hacen ejercicios consistentes en transportar veinte bolsas de portland sobre el lomo, como para no perder el tono muscular.

Si se detectara alguna anomalía en la salud de los caballos, la comuna dice que dará intervención -siempre respetando el derecho a la propiedad privada y velando por el bienestar del animal- a los organismos correspondientes por infracción a la ley nacional 14.346 de maltrato animal y a las ordenanzas de la ciudad de Salta en el mismo sentido. Lo que quiere decir que aquellos carreros sádicos y perversos, que no toleran ver al caballo relajado y feliz (por no tener que tirar del carro) resuelven apagarle puchos encendidos en el pelaje, podrán ser expedientados.

La Municipalidad ha recordado que el pasado mes de mayo la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de la UCASAL ha llevado a cabo un «censo sobre la situación en que se encontraban los animales».

El mencionado «censo» arrojó como resultado un «padrón» de 194 caballos, de los cuales 111 son machos y solo 83 hembras, lo cual habla muy mal de la paridad de género en el mundo carrero. Solo 12 de los caballos censados se encontraban en excelente estado. Una mayoría (157) en buen estado, 20 en regular estado y solo 5 en mal estado; es decir, no aptos para el consumo humano.

Respecto a las lesiones, se registraron 57 casos positivos y 137 negativos, destacándose que no eran lesiones de gravedad, de modo que los caballos podían estar a disposición del entrenador y hacer ejercicios livianos con la pelota.

La Municipalidad ha recordado que en el caso de tener conocimiento de maltrato a algún caballo, se podrá denunciar este hecho llamando a la Secretaría de Ambiente y Servicios Públicos de la comuna, teléfonos 437-3534 o 437-3768. Para demostrar que las reacciones estatales ante el maltrato animal son más igualitarias que las que conciernen al maltrato humano, las sanciones correspondientes serán exactamente iguales si el animal maltratado es una yegua.

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