'Traigan los carros, confíen en mí', dice Sáenz a los carreros rebeldes

  • El Intendente agota los recursos políticos y pone en juego su carisma para lograr que los carreros se plieguen a su plan de reconversión y entreguen finalmente los caballos.
  • Reconversión de la familia carrera

El Intendente Municipal de la ciudad de Salta, Gustavo Sáenz, ha efectuado un último llamamiento a los carreros que no aceptan su plan de reconversión y les ha pedido que confíen en él y le «entreguen sus carros».


Los carreros interpretan el gesto como una rendición y la Municipalidad como una obligación, lo cual impide que las partes se pongan de acuerdo.

Ninguna norma jurídica obliga a los carreros a deshacerse de lo que es suyo (los semovientes y los carros). La entrega de ambas cosas es y debe seguir siendo voluntaria, pues de otro modo se vería desnaturalizado todo el proceso de reconversión.

Si bien la entrega de los caballos parece justificada en razones de sanidad y de bienestar animal, no se entiende mucho la insistencia municipal en la entrega de los carros, pues sin los caballos estos precarios vehículos se convierten en inútiles. Salvo que se trate de una medida de «descacharrado cautelar», no es razonable que se pida la entrega de los carros, que les pueden servir a sus propietarios para colocar plantas con coloridas flores, por ejemplo.

«¡No me hablen de Flores!», habría dicho Sáenz en tono enfático. El Intendente se siente presionado por el líder de los carreros rebeldes, Freddy Flores, que es la cabeza visible de las protestas y que mantiene a un grupo de revoltosos como tábanos picando sobre la cabeza del todopoderoso jefe municipal.

Para intentar destrabar la situación, toda vez que hoy comienza a regir la prohibición absoluta de circulación para vehículos de tracción animal (una especie de revolución industrial que llega a Salta con tres siglos de retraso), el intendente Sáenz ha pedido confianza a los carreros reticentes y les ha asegurado que habrá «motorcargas» para todos. Lo que deben hacer es poner el caballo bajo jurisdicción municipal. Luego veremos.

Así lo han resuelto las autoridades municipales durante una reunión que se celebró ayer al mediodía bajo la presidencia de Sáenz y con la asistencia de representantes de los carreros concernidos.

Fuentes no oficiales han desmentido que durante la reunión Sáenz haya tomado la guitarra y entonado la milonga de Atahualpa Yupanqui «Los ejes de mi carreta», calificando a los carreros de «abandonáos», por su falta de engrase.

También se desmiente que los carreros le hayan respondido al Intendente con pasajes de «El Arriero», del mismo autor, y que hayan enrostrado a la plana mayor municipal eso de que «las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas».

Como quiera que Sáenz acababa de visitar las obras de nivelación en el barrio San Ignacio, los carreros parece que lo criticaron diciéndole en tono irónico «y prendido a la magia de los caminos, el arriero va».

Tal vez la solución a este penoso conflicto esté en manos de don Ata, aunque otras fuentes más sospechosas que las anteriores aseguran que en la Plaza 9 de Julio y en las afueras del CCM algunos carreros entonaban el famoso pasodoble de Manolo Escobar, «Mi Carro», con esta sugestiva letra que podremos oír a continuación:



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