Bettina Romero regala guardapolvos para los hijos de recicladores municipales de Salta

En un gesto paternalista conjunto entre la Secretaría de Ambiente de la Municipalidad de Salta, a cargo del señor Federico Casas, y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, encarnado en su representante regional, la señora Bettina Romero Marcuzzi, se ha procedido a «entregar» (esto significa, en ausencia de norma jurídica que establezca un derecho o una obligación) 200 guardapolvos para los pequeños hijos de quienes trabajan como recicladores de residuos en el vertedero municipal San Javier.

La mencionada entrega no se diferencia mucho, ni en su metodología ni en sus objetivos, a las ya famosas entregas de dentaduras postizas y anteojos que solía (y aún suele) llevar a cabo el exintendente municipal, Miguel Isa, que le servía (pero ya no le sirve) para obtener interesantes réditos (políticos y de imagen) como benefactor del pueblo llano.

Afortunadamente, ni Casas ni Romero dijeron que el regalo de guardapolvos era producto de la magnánima voluntad del Intendente Municipal, Gustavo Sáenz, cuyo nombre no aparece mencionado en la información municipal oficial que da cuenta de esta particular entrega.

Para que no parezca que el regalo de los guardapolvos es una imagen del más profundo subdesarrollo mental y económico, los señores Casas y Romero decidieron regalar también repelentes para mosquitos en el marco de la campaña contra el dengue.

La pregunta que cabe formularse ante gestos como estos es ¿por qué motivo no se regala también guardapolvos a los empleados municipales de los cementerios, los que remiendan los baches, los que sirven la copa de leche en la Cooperadora Asistencial o los que cobran los impuestos en el Centro Cívico? ¿Es que acaso ellos no tienen también derecho a vestir de blanco, gratis?

Tal vez lo que ocurra es que la señora Romero Marcuzzi se encuentre algo baja de «visibilidad», sobre todo de cara a las próximas elecciones legislativas, en la que es casi seguro que ocupará un lugar en las listas del, por ahora, dividido macrismo salteño.