Comienzan los trabajos de 'embellecimiento' de la Plaza 9 de Julio

Como ya ha sucedido en anteriores ocasiones, la Municipalidad de Salta ha recurrido al empleo de otras palabras, un poco menos contundentes, para referirse al alcance de sus propias obras.

Lo que ha mediados de enero pasado fue anunciado como un vasto plan para «recuperar» la Plaza 9 de Julio (tal como si este espacio público se hubiese vuelto inservible de golpe), ahora se ha convertido en un plan en que lo que lo importante no es la «recuperación» sino los trabajos de «embellecimiento».

El funcionario a cargo del asunto ha dicho que la recuperación consiste en el «desmalezado, perfilado, poda y mantenimiento de los canteros», lo cual no da a entender que la Plaza estuviese perdida e inútil para su uso, sino simplemente poco atendida.

Una vez que el cuadrado mágico salteño se recupere, se abrirá el turno del embellecimiento, algo en lo que el mismo funcionario dijo que se incluyen cuestiones vinculadas «albañilería, pintura, reparación de veredas, iluminación y recuperación de la fuente».

El caso es que no hay nada extraordinario en estos anuncios, puesto que la Municipalidad está más que obligada a arreglar lo que no funciona, a iluminar la oscuridad y a limpiar lo que esté sucio. Para eso es la Municipalidad.

Vuelta a los orígenes

Lo más preocupante de todo es la existencia de un plan -según la propia Municipalidad- para recuperar «muchos elementos y detalles originales que tenía el emblemático espacio verde».

¿Qué pretende la Municipalidad? ¿Volver a plantar los árboles que fueron talados en 1948? ¿Arrancar el Monumento a Arenales para volver a colocar esa extraña pirámide elevada que había antes en el centro? ¿O quizá volver a colocar el alambrado para impedir el acceso de los burros?

El regreso a los detalles originales entraña un montón de riesgos, para los que el socio municipal de estos trabajos -el Banco Macro- no parece ser el mejor consejero del mundo.