Sospechas de parcialidad en la clausura municipal del cine Ópera de Salta

Un grave error ha cometido ayer la Municipalidad de Salta y, en concreto, su Secretario de Control Comercial, señor Nicolás Avellaneda.

Ayer, con motivo de la clausura preventiva de las salas del céntrico cine Ópera, la Secretaría a cargo del señor Avellaneda informaba que la medida adoptada contra el viejo cine de la calle Urquiza obedecía a la falta de exhibición de la documentación relacionada con los planos de las instalaciones y la seguridad del lugar.

Desgraciadamente, en la misma comunicación oficial, el señor Avellaneda da cuenta de una inspección similar llevada a cabo en las instalaciones de los cines Hoyts, a las que los inspectores municipales encontraron en «óptimas condiciones» de funcionamiento.

Parece evidente que si hay algo «noticeable» en estos procedimientos -que el señor Avellaneda ha calificado, además, como rutinarios o sistemáticos- eso es la clausura del cine Ópera y no el «óptimo funcionamiento» de los cines Hoyts, un dato que debió ser omitido por la autoridad municipal.

El desliz del señor Avellaneda, lleva a pensar dos cosas: 1) que la clausura del Ópera fue motivada por los intereses comerciales del Hoyts, deseoso de acabar con la competencia; o 2) que el anuncio de óptimo funcionamiento de los cines Hoyts es una especie de aviso publicitario encubierto, impropio de una Municipalidad seria.

Al cambio sería como si los inspectores municipales publicitaran (en un mismo instrumento informativo) la clausura de Sandwichería Juanita, por haber encontrado allí unos imperiales con materia fecal, y el perfecto funcionamiento de Sandwichería Pepito, en donde los imperiales saben a gloria. Es evidente que la intención de un anuncio como este es desviar clientes hacia la Sandwichería Pepito.