
Como el bulín de la calle Ayacucho, pero en versión chatarra. El viejo canchón de la calle Catamarca dejará de ser lo que fue para convertirse en lo que debió ser desde 1965: una parte de las instalaciones deportivas del Centro Juventud Antoniana.
El procurador municipal, señor Aníbal Anaquín, y el Secretario de Tránsito, Carlos Caruso, han suscrito el certificado de defunción del canchón que durante décadas prestó un dudoso servicio al medio ambiente urbano, como criadero de roedores y mosquitos.
Los autos allí condenados (unos 500, aproximadamente) serán recolocados en otros canchones. Para ello, la Municipalidad deberá invertir una sustanciosa cantidad en servicios de grúas para mover algunos chasis que llevan más de 40 años en el lugar.
Según se desprende de la información oficial de la Municipalidad, solo seis trabajadores atienden los 500 vehículos del canchón. Su cierre hará que los obreros sean repartidos en diferentes oficinas de la Secretaría de Tránsito, según el señor Caruso.
El movimiento de los vehículos hacia su última morada no se iniciará sino después que el Tribunal de Cuentas municipal haya aprobado el gasto en grúas.
La restitución del canchón a los antonianos forma parte de un programa de reparación histórica a la afición que dirige Pepe Muratore. La segunda parte del programa prevé el ascenso de categoría. Tal vez, después de recuperar el canchón nada sea imposible para el 'santo'.