
El Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey ha hablado ayer en la reunión del Council of the Americas, en donde ha dejado para el recuerdo una frase que seguramente lo inmortalizará: “la República se construye con hombres que son fieles a sus convicciones y que las militan fuertemente, independientemente de la posición que tengan”.
Con esta frase, y casi sin proponérselo, el mandatario salteño ha dado a los argentinos una lección magistral de construcción republicana y contribuido a explicar por qué razón, después de 165 años de existencia libre y organizada, nuestra república todavía sigue dando tumbos y se encuentra en proceso de esforzada y permanente construcción.
En efecto, si condición sine qua non para la erección de una república es que sus «hombres» (las mujeres no tanto) sean «fieles a sus convicciones y las militen fuertemente», es que el propio Urtubey resume en su infinita soledad todos y cada uno de los fracasos republicanos, ya que durante los últimos doce años se ha mostrado tan fiel a sus convicciones como una botinera a sus ocasionales maridos.
Veamos la suerte que han corrido sus «convicciones» en algunos casos muy conocidos.
100 años de kirchnerismo
En el año 2013 y en pleno auge del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Juan Manuel Urtubey concedió una entrevista a un diario local en la que, entre otras cosas, destacó «los logros para el Norte Grande gracias a las políticas nacionales de los últimos 10 años» y pidió «100 años más de políticas como las que viene aplicando el Gobierno nacional desde el 2003».Tras la caída en las urnas del candidato kirchnerista Daniel Scioli, a quien Urtubey apadrinó hasta último momento, el Gobernador de Salta comenzó a llenar las páginas digitales con frases tales como: «Cristina es el límite», «Cristina es un obstáculo», «Cristina ya fue», «Cristina es historia», «Cristina es un tapón que aleja al peronismo» o «Cristina es una instancia totalmente agotada».
Esto es «militar una convicción» y no tonterías.
Despenalización del aborto
En febrero de 2018, al ser entrevistado por periodistas en un acto en el que tomó el juramento a nuevos funcionarios de su gobierno y preguntado sobre la posible despenalización del aborto, el señor Urtubey expresó: «Si yo fuera legislador, no votaría a favor de la despenalización. Es mi opinión personal».En el mes de marzo del mismo año, en el programa de televisión Intratables, a la pregunta «si usted fuera diputado, ¿votaría a favor de la despenalización?» Urtubey respondió: «Hay que despenalizar (...) sí creo que hay situaciones que tenés que avanzar en despenalización».
Del 'peronismo fanático' al 'peronismo insuficiente'
El diciembre de 2007, en su primer discurso ante la Legislatura provincial de Salta, Urtubey, que solo dos meses atrás había ganado las elecciones enfrentando al peronismo, se proclamó urbi et orbi «fanáticamente peronista».En nombre del todopoderoso peronismo lleva gobernando la Provincia de Salta casi 11 años (y va para 12), y al cabo de este tiempo parece haberse dado cuenta de que el peronismo ya no lo puede todo, que solo no va a poder ganar las elecciones y que de alguna forma tiene que acercarse al kirchnerismo y a otras fuerzas políticas.
Es lo que se llama un «fanatismo realista».
La familia cristiana
En diciembre de 2010, Urtubey reunió en Salta a varios legisladores nacionales que se habían opuesto a la aprobación de la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, en un acto organizado por una organización ultraderechista bajo el lema «La defensa de la vida y de la familia».En aquella oportunidad, Urtubey denunció el avance de lo que él llamó colonialismo cultural, contra el que dijo: «los salteños tenemos un largo arraigo por nuestras costumbres: hoy sostenemos un núcleo duro de valores». Además se comprometió ante lo más granado del reaccionarismo local a «seguir defendiendo los derechos que consideramos inalienables».
Congruente con su «convicción militante» de entonces, Urtubey impuso en el año 2012 el decreto 1170 por el que erigió una serie de obstáculos administrativos y judiciales para la práctica de los abortos no punibles que aquel año autorizó la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En septiembre de 2016, Urtubey -ya divorciado por lo civil- contrajo segundas nupcias y, aunque solo pudo celebrar una ceremonia civil, se las ingenió para que un sacerdote católico pronunciara una bendición religiosa durante la fiesta.
En junio de 2018 -es decir, solo tres meses después de haber cambiado de postura respecto de la ley de aborto- y para sorpresa de muchos, Urtubey se declaró «católico no practicante» o como «un ex católico».
La enseñanza religiosa en las escuelas
En septiembre de 2017, mientras en la Corte Suprema de Justicia de la Nación se debatía sobre la constitucionalidad de la enseñanza compulsiva de religión en las escuelas de Salta, Urtubey dijo que los porteños «tratan de imponer costumbres en una Provincia que tiene costumbres distintas».En mayo de 2018, casi seis meses después de que la Corte Suprema decidiera la inconstitucionalidad de un precepto legal que autorizaba la compulsión religiosa en las escuelas públicas de Salta, los porteños dejaron de ser para Urtubey esos «infieles» que querían imponer por la fuerza sus costumbres a los salteños. Ahora los porteños son objeto de adoración por parte de un Gobernador que busca desesperadamente sus votos.
Violencia de género, acervo cultural
En noviembre de 2011, el gobernador Urtubey dijo que la violencia contra la mujer formaba parte del «acervo cultural» de los salteños, sin reparar en el significado positivo del sustantivo «acervo». Textualmente, dijo en aquella ocasión: «Dentro de nuestro acervo cultural, existen costumbres que debemos erradicar, por eso quienes tenemos responsabilidades superiores en la comunidad, debemos trabajar fuerte en eso».Tres años después, el mismo gobernador Urtubey firmó el decreto Nº 2654/2014, que declara la emergencia pública en materia social por violencia de género en todo el territorio provincial. La violencia criminal contra las mujeres, aunque ha dejado de ser considerada un «acervo cultural», comenzó a crecer de forma imparable desde entonces en Salta.
Que no sea porque hayan faltado convicciones.
La corrupción y los juicios contra Romero
En 2011, con ocasión de la campaña electoral, Urtubey atacó de modo feroz al exgobernador Juan Carlos Romero, llegando a decir de él que era «cómplice del narcotráfico».Para la misma época, fiscales y jueces de la Provincia de Salta llevaron, por orden de Urtubey, una dura carga contra Romero, quien se refugió en sus privilegios parlamentarios para eludir las citaciones judiciales.
Al mismo tiempo, Urtubey instruyó a sus trolls en las redes sociales para desatar una campaña de injurias y descalificaciones contra Romero y contra el diario de su propiedad.
Los casos La Ciénaga, el hangar, El Galpón, Baradero y otros pasaron a la historia a finales de 2015, cuando Urtubey y Romero fumaron la pipa de la paz y suscribieron un pacto de no agresión, que obligó a los trolls a cesar en sus ataques. Romero incluso se comprometió a «trabajar» para que Urtubey fuese Presidente.
Los procesos penales se paralizaron y Romero consiguió aquel mismo año que uno de los jueces que él había designado para la Corte de Justicia se convirtiera en presidente del tribunal.
En agosto de 2018, dos jueces que responden al presidente de la Corte de Justicia decidieron anular todo lo actuado contra Romero en el famoso caso La Ciénaga, instruido por una presunta apropiación indebida de una enorme propiedad inmobiliaria del Estado por parte de una empresa privada relacionada con Romero.
El mismo mes, y a raíz del revuelo mediático y judicial provocado por las revelaciones sobre la supuesta corrupción del gobierno Kirchner en la contratación de la obra pública, Urtubey -al mismo tiempo que desactivaba los procesos contra Romero- salió a decir: «Para que la Argentina sea viable, no tiene que haber corrupción».
En resumen, todo un canto a la «militancia de las convicciones firmes» que seguramente ha hecho temblar las rodillas de los que se sentaron a escucharlo en el Council de las Americas.