
Las afirmaciones del médico mendocino Abel Albino en el Senado de la Nación, referidas a temas como el aborto, la educación sexual, los embarazos adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual, han colocado en una situación muy delicada al Gobernador de la Provincia de Salta, Juan Manuel Urtubey.
El mandatario salteño ha venido haciendo en los últimos meses unos enormes esfuerzos por sacudirse la imagen de fundamentalista católico que arrastra desde incluso antes del comienzo de sus tres mandatos, llegando a declarar su adhesión al proyecto de ley que tramita el Congreso de la Nación para permitir la interrupción voluntaria del embarazo.
Sin embargo, desde hace tiempo su gobierno mantiene una sólida alianza con el médico mendocino, que en la práctica dirige la actuación y controla las políticas del Ministerio de la Primera Infancia de Salta y esta asociación estrecha no se ha visto afectada ni por el cambio de postura de Urtubey acerca de cuestiones como el aborto o la educación sexual, ni por el importante refuerzo de las posturas ultraconservadoras de Albino.
Después de su exposición en el Senado argentino en el día de hoy, pocas dudas caben acerca de que las niñas y adolescentes que el Ministerio de la Primera Infancia salteño dice proteger, se encuentran sometidas a una grave amenaza, en su salud y en sus derechos, por las posturas del médico mendocino, que informan toda la actuación del gobierno salteño en la materia.
Urtubey, quien al parecer ha conseguido convencer de la sinceridad de sus planteamientos sobre el aborto a personajes públicos como la cineasta Lucrecia Martel o la diputada nacional Victoria Donda, se encuentra ahora en una incómoda posición, ya que después de las declaraciones de Albino, en las que ha dejado más que patente sus opiniones sobre temas sensibles para las mujeres, no se justifica su presencia en el gobierno de Salta, a través de la Fundación Conín, ni de la de ciertos funcionarios en puestos clave de la administración.
Si el Gobernador de Salta no quiere que Martel, Donda y muchas otras mujeres que se han creído su cambio de opinión en la materia lo tomen por mentiroso o por inconsistente, deberá tomar en las próximas horas la decisión de desmontar el Ministerio de la Primera Infancia y desechar las técnicas de intervención de los funcionarios de esta cartera, inspiradas en la fundación del doctor Albino; especialmente el uso opaco y no controlado por los ciudadanos de las nuevas tecnologías de la información para identificar y clasificar a las niñas y adolescentes salteñas en riesgo social.
Si por el contrario, Urtubey no reacciona y ratifica su alianza con Albino, quedará muy claro que su discurso es uno hacia dentro de Salta y otro bien diferente fuera de la Provincia, exponiéndose así a perder la confianza o el apoyo de las personas que han creído sinceramente su compromiso con las mujeres que luchan por la aprobación de la ley que se tramita en el Congreso Nacional.