
Las exageraciones del poder en relación con la figura histórica del General Güemes parecían haberse aplacado un poco con la promulgación de la ley que consagra como feriado nacional el día 17 de junio.
Sin embargo, y como demostración que el extraculto de Güemes no es un gesto de exaltación histórica sino una estrategia de legitimación del poder, desde que aquella ley fuera sancionada, se han sucedido en Salta otras exageraciones notables, que han afectado muy claramente a las honras que tradicionalmente se han tributado al General José de San Martín, Libertador de América, y a la fiesta nacional del 25 de Mayo, que en Salta se celebra como si fuese la de la fundación de Aguaray.
Hoy, sin ir más lejos, el Gobernador de la Provincia, Juan Manuel Urtubey, ha dicho sin apenas ruborizarse que «Güemes fue el primer abanderado de los humildes».
Esta insólita afirmación, que más que honrar a Güemes hace descender un par de peldaños a Eva Perón, fue realizada por el mandatario salteño en la Plaza Belgrano de la ciudad de Salta, muy cerca de la placa que recuerda la memoria del militar salteño en el lugar en que, según dice la historia, fue herido de muerte por una partida realista la noche del 8 de junio de 1821.
Según Urtubey, Güemes ejerció de abanderado de los humildes en Salta, una proeza bastante discutible si se tiene en cuenta que tanto durante la época en que gobernó Güemes como durante la actual, en la que gobierna Urtubey, los niveles de pobreza, miseria y marginalidad de los salteños eran y son muy importantes. Al menos Güemes consiguió atajar unas cuantas invasiones al territorio. Urtubey, por el contrario, ninguna.
El descubrimiento histórico de Urtubey no ha pasado desapercibido para los antiperonistas más viscerales del territorio, que consideran que la comparación de Güemes con lo más granado del peronismo constituye «una lisa y llana falta de respeto a su memoria».