Ovulator predictor boy

  • La inteligencia artificial de Urtubey podría estar detrás del bombardeo de las potencias occidentales a Siria, aunque todavía esto está por confirmar. Hasta que el Arzobispo de Salta no sea informado sobre el particular, no habrán bombardeos ni armas químicas que valgan.
  • Las insospechadas aplicaciones de la inteligencia artificial salteña
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Esta mañana -madrugada en la Argentina- los teléfonos echaban humo en las redacciones. No tanto por el bombardeo desatado por las potencias occidentales sobre Damasco, que de alguna manera ya estaba descontado por los mercados, sino para intentar responder la pregunta que se hacían al unísono los gabinetes de Emmanuel Macron y Theresa May: ¿Llamó anoche Trump a Urtubey para pedirle que su «reconocidísimo» sistema de inteligencia artificial pueda ser utilizado en el ataque?


Al parecer, todo se originó en una llamada que minutos antes del primer cuetazo hizo el presidente Donald Trump al Pentágono, donde un general de 25 estrellas (la mitad de las que tiene la bandera del país) le confirmó que ellos no poseen el software adecuado para asegurar la eficacia del ataque y que es el Gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey el que tiene la posta.

El multiestelado general le dijo a Trump que Urtubey utiliza la inteligencia artificial también en sus incursiones aéreas, pero no ya en Damasco (territorio vedado por la tenaz oposición de la Sociedad Sirio Libanesa de Salta) sino en Santa Victoria Este, en donde los helicópteros del gobierno sobrevuelan a los pobres, que se arremolinan debajo de las aspas batientes para intentar pillar en la revuelta algún bolsón con arroz y fideos, de esos que los hábiles pilotos arrojan a la población hambrienta, sin soltar el volante de la nave.

Por otro lado, Trump se enteró de que el mencionado software permite al Gobernador salteño saber con una precisión de sismólogo en qué momento ovularán las adolescentes wichis y otras «chinitas tiernitas» que pueblan el fértil territorio provincial.

Si bien por el momento -aclara el general del Pentágono- la información ovulométrica de las niñas y adolescentes de Salta solo es compartida con los «sacerdotes», no se descarta que en una segunda etapa de secularización, la información estructurada y georreferenciada sobre jovencitas en edad núbil sea suministrada también a los caciques de «ciertos lugares» para que sean ellos los que decidan quién y en qué condiciones va a impregnarlas, con el permiso de un veterano juez de la Corte de Justicia, que en su día fijó la jurisprudencia (de avanzada) de la «primera menstruación» como criterio vector para autorizar las relaciones sexuales con niñas wichi de 12 años.

Se comenta que cuando Trump escuchó las maravillas que puede llegar a hacer la inteligencia artificial que controla su colega el Gobernador de Salta, abrió los ojos como platos y no antes de dar un furioso puñetazo sobre la mesa del despacho oval, le gritó a su subordinado: «¡Cómo es que la primera potencia del mundo no tiene ese 'magic software'.

El general respondió: «¡Y presidente, qué se le va a hacer! Son cosas de Bill Gates y de su esposa Belinda, y usted ya sabe que estos millonarios están en contra de usted». A lo que el presidente, con su habitual elegancia léxica, repuso: «Fuck them!».

Evidentemente, lo que le interesaba al presidente norteamericano era que la «inteligencia artificial» de Urtubey predijera en qué porcentaje los misiles iban a impactar en los alambiques de Bachar el Asad y contribuyera también a identificar las instalaciones que están «predestinadas» a ser reducidas a escombros por la implacable artillería aliada.

«Es eso» -dijo Trump- o «nos veremos obligados a recurrir a los servicios de una pitonisa del Medio Oriente».

Si la comunicación telefónica entre ambos líderes del mundo libre (Urtubey y Trump) se ha entablado finalmente o no es una incógnita, ya que ambos utilizan Telegram para que sus comunicaciones no sean desencriptadas por los rusos (que ahora pueden desencriptarlas). El ataque ya está lanzado y si los aviones americanos, franceses e ingleses portan el misterioso software predictor de coitos adolescentes es ya una «classified information» que lleva un sello gigante que pone algo así como «Do not disclose». Un poco más secreto que los datos «confidenciales» que guarda el gobierno de Urtubey de los pobres de su provincia en los servidores de una de las empresas más hackeadas del universo.

Ni el Frankfurter Allegmeine Zeitung ni el New York Times ni Le Monde habían podido establecer hasta anoche si Urtubey le pidió a Trump que la info clasificada de los bombarderos sea enviada, a través de la «nube» a los sacerdotes de Salta, puesto que parece injusto que si los militares occidentales están usando un software más salteño que el anchi con pelones, ellos -los religiosos- no puedan enterarse la dirección, el teléfono y el Facebook de las adolescentes sirias en edad de merecer.

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