
Los salteños -incluso los más informados y los más conscientes de sus derechos- están de algún modo acostumbrados a que el Gobernador de la Provincia utilice de forma intensiva las aeronaves del Estado provincial, cuyo coste operativo sufragan todos los salteños, para desplazamientos puramente privados.
El sitio web TN24 ha confirmado que Juan Manuel Urtubey ha estado junto a su esposa en la Provincia del Chaco, «para acompañar a su hijo, quien compite en la categoría (Top Race)».
Siendo este el verdadero motivo del desplazamiento del mandatario salteño a la vecina provincia, todo lo demás, incluido su encuentro nocturno con el Gobernador del Chaco, Domingo Peppo, y con el humorista Luis Landriscina, son actividades periféricas que han sido organizadas de forma tal que los salteños se crean que la presencia de Urtubey en la ciudad de Resistencia obedeció a cuestiones de Estado o de gobierno y no a razones familiares o deportivas.
Sin embargo, algunos defienden que la carrera deportiva del hijo primogénito del Gobernador de Salta es, en sí misma, una cuestión de Estado, desde el momento en que los coches que pilota el joven Urtubey portan publicidad del Banco Macro, principal socio financiero del gobierno provincial.

De hecho, a la cena que compartió con el Gobernador local y con el humorista, Urtubey pareció asistir, más que como primer mandatario provincial, como aficionado a las carreras de coches y como padre de piloto. La presencia de un hermano del mandatario salteño, accionista mayoritario de la Top Race, en la mesa servida por el gobernador chaqueño parece confirmar que el motivo de la cena fue la competencia deportiva (o el negocio familiar) y no los problemas que afligen a los ciudadanos de las dos provincias.
Desde aquellos tempranos arrebatos de la entonces diputada provincial Liliana Mazzone, quien antes de dar el salto a las filas de Urtubey, puso en seria duda el recto uso de los aviones provinciales por parte del mandatario, no se conocen iniciativas ni ciudadanas ni parlamentarias que tengan por objeto exigir una cumplida rendición de cuentas de los gastos que debe afrontar el erario por viajes de esta naturaleza.
Se podría decir que la pasividad de los salteños frente a lo que puede configurar un claro abuso de los recursos públicos es total y absoluta.
Si el Gobernador usa la residencia oficial de Finca Las Costas para celebrar reuniones partidarias (teniendo su partido una sede oficial), cualquiera puede suponer que no tendrá ningún empacho a la hora de utilizar las aeronaves del gobierno, como ya lo ha hecho antes, para la campaña electoral que se avecina.
Es sabido que en Salta quien dispone de medios aéreos para llegar a las poblaciones más remotas, disfruta de una apreciable ventaja sobre aquellos competidores que están limitados a la movilidad por vía terrestre. Los partidos políticos deberían exigir que el Gobernador se abstenga de utilizar las aeronaves provinciales para favorecer la igualdad de la competencia electoral.
