
Al igual que lo que ocurrió en El Galpón el pasado 17 de octubre, hoy se produjo otro terremoto -esta vez canónico- en la Catedral Basílica de la ciudad de Salta, adonde el Arzobispo permitió la entrada del Gobernador de la Provincia, de la mano de su actual pareja, sin que conste aun en los registros eclesiales que el mandatario tenga anulado su anterior matrimonio.
Bien es verdad que la Macedo se mantuvo bien lejos del sagrario (donde se encuentra el Cuerpo de Cristo) y que estuvo en los alrededores del más terrenal panteón donde se encuentra el cuerpo de Güemes, que no es Cristo, pero que para los salteños se le parece bastante.
Hasta el momento no se sabe muy bien si la presencia de la actriz en el templo, de la mano de su consorte, se debe a un descuido del Deán de la Catedral, o si, por el contrario, el responsable del templo tiene en su poder una orden escrita con sello de lacre del Arzobispo que permite a los integrantes de la pareja mostrarse juntos y de la mano en la Casa de Dios.
Cualquiera sea el amparo legal, lo cierto es que Isabel Macedo parece que tomó prestado un trozo sobrante de la tela con que están tapizados los sillones de Finca Las Costas y encargó a una modista de Rosario de Lerma un tapado jaspeadito, como el que luce en la foto, que hace juego con el mareante piso italiano de la Catedral.
Si al final se demuestra que fue el Arzobispo el que dio permiso a la pareja para prodigarse arrumacos cerca del Señor del Milagro, es casi seguro que una rancia estirpe de gauchos bien malhumorados con arraigo en la sureña localidad de Yatasto, se abstendrán de participar en el desfile, para expresar así su más «enérgico repudio» a lo que ellos llaman la «convalidación oficiosa de un grave apartamiento de las normas de la Iglesia».