
En el curso de su extensa gira por diferentes programas de televisión de Buenos Aires, en los que, junto a asuntos de la política es consultado a menudo por la futura maternidad de su esposa, el Gobernador de Salta ha sido entrevistado por el programa «Intratables», en su emisión de los días jueves.
Influido quizá por la marcha de las encuestas -que no le son muy favorables- y por el alto impacto mediático de los debates parlamentarios sobre el aborto, Juan Manuel Urtubey ha rectificado la opinión que el pasado día 26 de febrero de 2018 expresó ante los micrófonos de Radio Salta sobre la posibilidad de que el Congreso de la Nación despenalice el aborto.
Entrevistado por periodistas al finalizar un acto en el que tomó el juramento a nuevos funcionarios de su gobierno, preguntado sobre la posible despenalización del aborto, el señor Urtubey expresó: «Si yo fuera legislador, no votaría a favor de la despenalización. Es mi opinión personal».
Exactamente cincuenta días más tarde, la «convicción» del gobernador Urtubey, expresada con vehemencia frente a los micrófonos salteños, se trocó en una más vehemente posición a favor de la despenalización.
Preguntado en «Intratables» sobre su «posición personal» sobre el tema del aborto, Urtubey dijo exactamente esto: «Yo lo vengo planteando hace rato. Yo creo que en la Argentina, te digo eso... Primero: yo no soy mujer. Primero creo que hay que respetar la posición de la mujer que es la que desde su cuerpo toma las decisiones. Punto uno. Segundo: te estoy planteando. Creo que no puede haber mujeres presas en la Argentina por práctica de abortos».
Pero es que el periodista le interrumpe y le dice: «Con lo cual, si usted fuera diputado votaría a favor de la despenalización». Y Urtubey le responde: «Hay que despenalizar. Una cosa es despenalizar la situación de la mujer ...». En ese momento le interrumpe una periodista que le dice: «¡Se nota que no hay reelección en Salta!».
Un poco más adelante y para dejar patente su giro copernicano en esta materia, Urtubey dice: «Sí creo que hay situaciones que tenés que avanzar en despenalización».
Es muy llamativo que el Gobernador no haya admitido que el debate o la presión social han forzado su cambio de opinión y que, al contrario, diga aquello de «yo ya lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo», cuando los archivos de sus intervenciones sobre el tema demuestran con suma claridad que su opinión sobre el aborto y su tratamiento legal ha dado un giro de 180 grados en pocos meses. Todo ello, sin contar que tras la sentencia de la Corte Suprema de Justicia -que el mismo Urtubey invoca ahora para justificar su postura- él firmó un decreto por el que el gobierno de Salta opuso serios obstáculos judiciales y administrativos a la libre decisión de abortar de las mujeres que fueron víctimas de violación y al trabajo de los médicos.
Aún no se sabe si el Arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello ha visto o no el programa de televisión en cuestión y si ha confrontado la nueva opinión del Gobernador sobre la despenalización del aborto, no solo con sus declaraciones anteriores a medios de la ciudad de Salta, sino con las enseñanzas que en la materia la Iglesia local le impartió en sus centros educativos más elitistas (la Escuela Parroquial de La Merced y el Bachillerato Humanista Moderno de Salta).
Si el Pacto de San José de Costa Rica dice lo que dice, no hay margen posible (al menos en el plano moral) para que alguien que defiende la declaración continental se muestre partidario de lo que se conoce como «free choice» y admita los abortos «según la cara del cliente».
No sería de extrañar que, efectuada esta toma de posición frente al debate público en curso (que algunos califican como oportunista y poco sincera, teniendo en cuenta a la audiencia a la que se estaba dirigiendo), el señor Cargnello rectifique y se vuelva, como su socio ideológico, un ferviente defensor del derecho de las mujeres a decidir.