
El Día Internacional de las Remesas Familiares, reconocido universalmente y adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución (A/RES/72/281), se celebra cada 16 de junio. Está orientado a reconocer la importante contribución financiera que hacen los más de 200 millones de trabajadores migrantes al bienestar de sus 800 millones de familiares que residen en sus lugares de origen, y cómo esa contribución sirve para crear un futuro de esperanza para sus hijos e hijas. La mitad de estos flujos van a las áreas rurales donde se concentran la pobreza y el hambre, y donde las remesas son más importantes.
Con este Día, las Naciones Unidas quieren lograr una mayor conciencia sobre el impacto que estas contribuciones tienen en millones de hogares, así como en sus comunidades, países y regiones. El Día también hace un llamamiento para que los gobiernos, las entidades del sector privado, la sociedad civil encuentren formas que puedan maximizar el impacto de las remesas a través de acciones individuales o colectivas.
El Día Internacional de las Remesas Familiares está reconocido mundialmente y se considera una de las iniciativas clave para implementar el recientemente adoptado Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, en particular el objetivo 20, que también exige la reducción de los costes de transferencia de remesas, y una mayor inclusión financiera a través de las remesas. El Día también promueve la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Para lograr estos objetivos, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), como custodio de este Día, respalda la campaña #FamilyRemittances2030 (remesas familiares) para que las partes interesadas puedan mostrar su apoyo a los valores del Día y demostrar su compromiso.
Antecedentes
En 2018, el número de migrantes internacionales en todo el mundo (personas que residen en un país que no es su país de nacimiento) alcanzó los 244 millones. Doscientos millones de estos son migrantes económicos, que enviaron más de medio billón de dólares a sus 800 millones de familiares en países de ingresos bajos y medios. Las remesas agregadas suman más de tres veces la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y también han superado con creces la Inversión Extranjera Directa (IED).Detrás de estas cifras, hay a menudo las remesas individuales de 200 o 300 dólares que los migrantes envían a sus hogares de manera regular para que sus familias puedan comprar alimentos, pagar la vivienda y cubrir los gastos necesarios.
Hace menos de 20 años, las remesas no se contabilizaban y las contribuciones de los trabajadores migrantes permanecían sin ser reconocidas, excepto por sus familias. La comunidad para el desarrollo ha llegado a la conclusión de manera gradual de que las remesas son una herramienta potencialmente poderosa. Documentar la magnitud y el alcance de las remesas ha sido crítico para establecer este consenso.
El papel de las remesas en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenile
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada en septiembre de 2015, es un compromiso global para erradicar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible para 2030, asegurando que nadie se quede atrás. Sus 17 Objetivos específicos de desarrollo sostenible (ODS) abordan los principales desafíos a los que enfrenta el mundo hoy en día.Concretamente, la meta 10.c del Objtivo 10 consiste en reducir, para 2030, a menos del tres por ciento los costes de transacción de las remesas de los migrantes y eliminar los corredores de remesas con costos superiores al cinco por ciento. Sin embargo, las remesas de los migrantes van más allá de este único objetivo, ya que contribuyen directa e indirectamente a varios de ellos, tal como se describe en el Informe sobre las remesas, las inversiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible Documento PDF en inglés del FIDA.
La mayoría de los migrantes realizan trabajos difíciles y a menudo peligrosos en el nivel más bajo de la economía internacional, para poder enviar ayuda a sus familiares que se encuentran en sus países de origen. Tienen sus propios objetivos como reducir la pobreza, mejorar la salud y la alimentación, la educación, mejorar la vivienda y el saneamiento, y una mayor resilencia a la hora de enfrentarse a la incertidumbre con la ayuda de los ahorros. Los trabajadores migrantes trabajan, por tanto, por un futuro más estable y sostenible, un objetivo que comparten con la comunidad internacional.
La contribución crucial de los trabajadores migrantes, a través de remesas e inversiones, ha sido reconocida también en el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que se adoptó en diciembre de 2018. El Objetivo 20 del pacto exige acciones específicas para maximizar el impacto de las remesas, y toma el Día Internacional para que la comunidad global como herramienta para promover este objetivo.
Según estimaciones recientes, el 75 por ciento de los flujos de remesas se destina a satisfacer necesidades inmediatas y el otro 25 por ciento, más de 100.000 millones al año, a otros fines. Con mayores oportunidades y opciones de ahorro e inversión, las familias de los migrantes podrán canalizar las remesas hacia necesidades a largo plazo y disfrutar así de una vida mejor.
Dado que muchos trabajadores migrantes acabarán regresando a sus hogares, la asistencia para la formación de activos es un objetivo central de la política de desarrollo.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas - en https://www.un.org/es/events/family-remittances-day/