
Según una comunicación oficial del gobierno provincial salteño, el objetivo de esta medida no consiste solamente en ofrecer entretenimiento gratuito y de calidad los usuarios del transporte público, «sino principalmente la generación de público salteño para las producciones locales y establecer las pantallas de los colectivos SAETA como un canal de difusión válido para las creaciones audiovisuales y estrenos de películas y series generadas por artistas y realizadores salteños».
La misma comunicación aclara, por si alguien se pensaba que Saeta iba a proyectar producciones subidas de tono, que los cortometrajes «serán aptos para todo público» y que «serán silentes»; es decir, no tendrán audio, para no perturbar al gauchaje que va enganchado a los auriculares de sus teléfonos móviles.
Aclara también el gobierno, que su contraparte en este asunto -la Asociación de Realizadores Audiovisuales Salteños- está conformada por 72 personas, entre directores, iluminadores, sonidistas y directores de arte. Vamos, que la Academia de Hollywood es el club Sacachispas al lado de la pujante e influyente ARAS.